Los motoristas del infierno

Los detectives Kido han sido contratados por la familia Solo, para investigar a la banda "los motoristas del infierno".


Ikki, jefe de la agencia de detective, acaba haciendo que su hermano Shun desempeñe el "papel" de infiltrado en la banda, para obtener información.


Lo que no saben, es que Shun no solo obtendrá la información deseada...

MISIÓN INFIERNO

- ¿Qué? – Preguntó sorprendido el chico de ojos verdes.


- ¡Vamos Shun! ¡Eres nuestro colaborador! – Trató de convencerle Seiya.


- ¡Lo que me pedís no es buscar un perro! – Replicó de nuevo el chico

- Shun, solo tú entiendes de motos – Ahora fue Hyoga el que intentó convencer a su compañero.


- ¡Ni de coña! ¿Y si me toca hacer algo ilegal y acabo en la cárcel? ¡Buscaos a otro! – El tono del chico iba alzándose cada vez más.


- ¡Venga Shun! Los Solo son muy poderosos y lo tienen todo pensado. Si tuviéramos que hacer algo ilegal, no llegaríamos a pisar la cárcel. ¿Qué creías que iba a dejar que encerraran a mi hermano pequeño? – Ikki trató de calmar a su hermano con estas palabras.


Shun suspiró profundamente, tratando de calmarse. ¿Cómo podían tratar de convencerle para que se metiera de incognito en una banda de moteros? ¿Es que habían perdido la cabeza durante la noche?


- Shun, contamos contigo. Ayúdanos, por favor. – Habló Shiryu, que siempre sabía que decir y que hacer para salirse con la suya, y esta vez no iba a ser menos. Sabía que Shun era inocente y demasiado bueno, por lo que con un simple “por favor”, hiciera lo que quisieras.


- Aahh… - Dijo Shun con la cabeza agachada, a la par que suspiraba – Está bien... Pero me debéis una… ¡Y bien grande!


Los cuatro chicos se juntaron chocando sus manos en el aire. Acaban de convencer al que sería su infiltrado en la banda. Ahora solo quedaba planear bien los primeros pasos. Shun sabía de motos y podría conversar con facilidad con los miembros de la banda, pero debían de hacer algo con su aspecto, pues parecía tan inocente, que no duraría más de diez segundos en presencia de algún miembro de la banda.


Sin darle tiempo a respirar o a preguntar si quiera, lo sujetaron del brazo y salieron de casa del chico en dirección al centro comercial.


- ¿A dónde vamos? – Preguntó el chico, tras ser metido en el coche de su hermano.


- A cambiarte de apariencia. Así no entras en la banda, ni aunque les dejemos ciegos… - Contesto Ikki, al tiempo que arranca el motor.


Shun no pudo más que dejarse llevar. Siempre había ayudado a su hermano, y esta vez, no podía dejarlo en la estacada. Ikki había montado una pequeña empresa de detectives junto a unos amigos de la universidad, incluso su mejor amigo Seiya, había acabado trabajando en ella. Él colaboraba algunas veces en tareas pequeñas. Básicamente, todas las relacionadas con los animales de compañía, ya que solo a él, se les daban bien.


Sin embargo, esta vez sería diferente. Tendría que sacar todo su arsenal de actor y desempeñar el papel de “gamberro”. Debía ponerse manos a la obra con el estudio de dicho papel para poder llevarlo a cabo correctamente.


Aunque no le hacía mucha gracia tener que tratar con ese tipo de gente, no iba a negar que estaba emocionado. Hacía tiempo que su representante no le encontraba ningún trabajillo y tenía muchas ganas de actuar de nuevo, aunque fuera en esas circunstancias.


El viaje al centro comercial pasó en silencio. Cada uno de ellos enfrascado en una parte del plan. Seiya se encargaba de preparar el encuentro con la banda. Hyoga planeaba que hacer para que Shun entrara en la banda. Ikki planeaba que harían si se diera el caso de tener que hacer algo ilegal. Shiryu pensaba en la ropa que debían gastar para hacer desaparecer la dulzura en Shun, mientras que este último, pensaba en un nuevo y emocionante papel a desempeñar.


Cuando llegaron al centro comercial, se plantaron juntos delante de la puerta del mismo y mirándose entre ellos, se sonrieron ante la nueva aventura.


5 horas después y cargados de bolsas de ropa, volvieron a la casa del chico y de Ikki, para exponer las ideas comunes. Media hora había pasado desde que se enfrascaron en los preparativos. La mesa del comedor estaba inundada de papeles y la pizarra de pared, llena de pasos que debían seguir.  


Hyoga se encontraba de pie, explicando sus ideas de acercamiento, cuando se giró a ver sus compañeros y quedó boquiabierto. Al ver que había palidecido, los demás dejaron su labor para mirar en la dirección de su compañero.


- ¿Qué miráis? ¿Es que acaso tengo monos en la cara? – Una voz “macarra” se escuchó a sus espaldas.


Sabían que era Shun porque no podía ser otra persona, pero el aspecto del chico y esa forma de hablar, no eran para nada lo que solían ser. Llevaba una chupa de cuero negro, que hacía juego con unos pantalones de cuero del mismo color. El pelo castaño, largo como de costumbre, lo llevaba recogido en una cola baja, a la altura de la nuca. La apariencia del chico dio el pego, pues en cuanto pudieron reaccionar, el resto de los presentes, se pusieron a reír y saltar, Seiya literalmente, de alegría.


- Hemos acertado con tu colaboración. Ya sabía yo, que tenías un lado macarra, jajajaja – Seiya realmente se impresiono de ver de esa guisa a su amigo.


Ikki se levantó y se dirigió hacia su hermano pequeño, que como buen actor que era, aún conservaba la actitud.


- Ni se te ocurra acercarte o te saco la navaja.


Ikki levantó las manos y tras reírse, le asestó un abrazo a su hermano. Este le devolvió el abrazo.


- Vale. Voy a cambiarme. No me siento cómodo. El pantalón, me aprieta el culo. – Decía Shun, mientras se tocaba el trasero con la mano derecha.


- ¿Qué dices? ¡Pero si te queda genial! – Hyoga había soltado la frase sin pensar.


Todos sabían que se decantaba más por los hombres, que por las mujeres. Shun, siguiéndole el juego, le enseño más el trasero, mientras Ikki se ponía rojo de rabia. Soportaba los gustos de su compañero, pero no que dijera esas cosas a su hermano.


- Hyoga… - Advirtió Ikki.


- ¡Sí, sí! Tu hermano es intocable… - Hyoga respondió y prosiguió escribiendo en la pizarra.


Ahora solo faltaba acabar de confeccionar el plan y llevarlo a cabo. Pero para empezar, debían de encontrar la manera de que Shun se encontrara con algún miembro de la banda. 

EL CAMINO DEL ENCUENTRO

La noche paso entre chácharas y discusiones, hasta que los chicos, ya cansados, tras cenar, decidieron regresar a sus respectivas casas.

Shun se acostó en cuanto estos se fueron, mientras Ikki se quedó recogiendo todo el desorden provocado por sus compañeros. Tras la limpieza, se acostó mientras pensaba en todo el dinero que obtendrían si les salía bien el trabajito.


A la mañana siguiente, Shun se levantó temprano, se enfundó su ropa “de trabajo” y tras desayunar a corre prisas, salió a la calle a comprar el material que necesitaba. Era cierto que era el más entendido en motos. Si bien el teatro era su vida y su pasión, además de su trabajo, su afición eran las motos. Con el dinero de su último trabajo, hacía 6 meses, se había comprado una Yamaha, de la cual solo quedaba el chasis. Le apasionaba el comprar las piezas y hacer que su “pequeña” cobrara vida. Estaba tan metido en sus pensamientos, que no se dio cuenta de cuán rápido había llegado al local.


- Hola Hisaki – Dijo al dueño del local, en cuanto entró en el mismo.


- Hola pequeño. – El dueño conocía a Shun desde hacía 10 años, cuando empezó a desarrollar esa loca afición de desmontar motos.


El dueño se alejó de donde estaba, dejando a Shun y a un chico alto de pelo corto rubio, a la espera de su vuelta. Tras unos minutos, el hombre volvió con una bolsa oscura y se la entregó a Shun.


- ¡Me debes un trabajo por esto! ¡Me ha costado encontrarlo más de lo que pensaba!


- Pero me dijiste, que esto sería la paga por el último trabajo que te hice. ¡Vamos Hisaki! ¡Me lo prometiste!


- ¡Ya lo sé Shun! Pero ya te he dicho que me costó encontrarlo y que me costó más caro


- ¡Esta bien!. Ya sabes dónde encontrarme cuando me necesites. – El chico no parecía muy convencido, pero aceptó lo que le propuso el dueño.


- Perfecto pues. – Señalo al chico rubio y le dijo – Este es Radamantis. Es un cliente habitual. Necesita un retoque en su moto y sé que tú le puedes ayudar.


- ¿Es Este? ¿Este es el chico? - El chico rubio, que hasta ahora había observado la escena, al ver que hablaban de él, entró en la conversación.


- Sí. Este es el chico del que te hablé. Aunque no es mecánico, ya te digo de antemano, que no te defraudará con los arreglos que quieres hacer.


- Soy Radamantis – Se presentó ahora a Shun. – Confío en ti para que me ayudes con las mejoras que quiero hacerle a mi pequeña.


Shun, extrañado, miró a Hisaki, que tras leer su cara, le contestó.


- Este es el recadito que me debes por tus piezas. Dejo la moto de mi mejor cliente, en tus manos.


Shun, se giró para enfrentar la mirada de Radamantis, y tras una reverencia, dijo.


- Mi nombre es Kido, Shun Kido. Espero poder ayudarle con la reparación de su moto.


Shun, que trabajaba en el taller, a cambio de sus piezas, salió del mismo acompañando a Radamantis, para que le explicara los cambios que le quería hacer a la moto.


- ¿Puedo preguntar que piezas has pedido para que te encargue mi pedido? – Pregunto intrigado Radamantis.


- Pues, un eje de entrada y un ruleman para el sistema de trasmisión. Con esto ganaré unos segundos de aceleración. – Shun realmente parecía emocionado al decir esto. Incluso sacó las piezas del paquete, enseñándoselas a Radamantis.


- Curioso. Me sorprende que sepas eso - Radamantis realmente parecía sorprendido - No pareces más que un niño pijo.


Shun parecía ofendido por sus palabras, por lo que volvió a poner las piezas en la bolsa, se limpió la grasa, con un pañuelo que tenía preparado y continuó junto a Radamantis hasta que llegaron al almacén del taller.


Radamantis se acercó a una Honda, de la cual poco quedaba de fábrica, puso su mano en el manillar y le dijo a Shun.


- Quiero mejorar el tiempo de aceleración. Ahora alcanza los 100 en 3,5 segundos, pero necesito que los alcance en 2,8. Hisaki me dijo que tú podrías hacerlo, así que – le entregó las llaves a Shun – cuento contigo.


Shun cogió las llaves de la moto, se acercó a un armario y sacó dos cascos y unos guantes. Le ofreció uno a Radamantis, que lo aceptó dubitativo y tras ponerse el casco y los guantes, se subió a la moto de Radamantis.


- Tengo que probar la moto, para ver como la puedo mejorar.


Radamantis, más tranquilo, se subió a la parte trasera de su moto y en cuanto estuvieron preparados, Shun arrancó la moto y salieron del almacén. Durante unos 10 minutos circularon por la cuidad apurando las marchas, pero al llegar a un lugar asfaltado y a la vista, abandonado, Shun frenó la moto sin apagar el motor e instó a Radamantis a bajar de la misma.


- Voy a probarla de verdad y no quiero que salgas lastimado. Espera aquí.


Radamantis bajo de la moto sin decir ni una palabra. Nunca había visto a alguien circular de esa manera y mucho menos con su propia moto. No estaba ni enfadado, ni alterado, sino todo lo contrario. La forma de conducir de ese niño con pintas de remilgado le sorprendió. Se sentía confiado dejándole a su pequeña, y quería ver que iba a hacer para “probarla de verdad”.


En cuanto Radamantis se bajó, Shun giró el manillar y salió sin rumbo fijo por el descampado. Necesitaba comprobar como reaccionaba “esa belleza” para poder instarle un poco más de vida. Era una moto ligera en apariencia, pero el interior lo notaba muy pesado. No sabía por qué ocurría eso, pero con solo montarse en una moto y probarla, sabía los puntos mejorables de la misma.


Siguió en línea recta unos metros para después hacerla girar bruscamente hacia la derecha. Dejando la huella de la moto en el asfalto, aceleró de nuevo para ver cuál era su límite de velocidad. Siguió circulando hacia la derecha hasta que consiguió sentirlo. Sintió el momento del cambio de marchas y apreció que algo fallaba.

Decidió regresar con su dueño, que no se había movido ni un ápice de donde se había quedado. Deceleró y apretó el freno, cosa que le hizo darse cuenta que tampoco estaban en su mejor condición. La moto en sí parecía perfecta en apariencia, pero nada más lejos de la realidad.


Llegó hasta Radamantis, frenó haciendo un derrape y tras para la moto, bajó y se quitó el casco.


- En apariencia la moto está bien, pero he observado algunos detalles que no me dan seguridad.


- ¿Cómo cuáles? – Radamantis no entendía como podía decirle eso de su chiquilla, pero le dejo hablar.


- Los frenos no están en sus mejores condiciones y la aceleración… - No quiso hacer hincapié en que no era para nada lo comentado por Radamantis, si consiguió ponerla a 100 en 5 segundos, fue por milagro. – Digamos que necesita una buena mano. El pequeño agujero del tubo de escape tiene un pase, pero no la perdida de aceite.


Radamantis quedó verdaderamente impresionado. Estaba convencido que el chico se había dado cuenta que había mentido con respecto a la aceleración, pero ¿un agujero en el tubo de escape? Había notado un ruido raro, pero no se había dado cuenta que era eso. Qué ingenuo había sido al subestimar a ese chico, creyó que Hisaki estaría equivocado.


Sin más, sonrió a Shun y le dijo.

- Bien, te confío a mi pequeña – dijo con una grata sonrisa – espero que esté lista en un mes.


- Me parece bien. Volvamos al taller pues.


Esta vez, Shun le hizo entrega de las llaves a Radamantis para que condujera a su pequeña, esperó a que este montara y se subió a la parte trasera. Necesitaba comprobar la salida de humos del tubo de escape y ese fue el mejor momento. Radamantis encendió el motor y Shun, tras mirar hacia atrás, observó que sus sospechas eran ciertas, algo no andaba bien en el motor.


Radamantis aceleró y a los pocos minutos, estaban de vuelta en el taller. Una vez allí, entraron al almacén, se bajaron de la moto y tras quitarse los cascos, concretaron el acuerdo.


- ¿Me dijiste un mes para arreglar la moto, verdad?


- ¿Necesitas más?


- Espero que no, pero dependo de cuando me traigan el material. Además, me gustaría revisar el motor. Hay algo que me tiene preocupado y quiero asegurarme. No quisiera verte por el taller, una vez te lleves a tu pequeña. – Radamantis le miró extrañado. Al ver su cara, Shun aclaró – Quiero decir, no me gusta que mis clientes vuelvan por no estar contentos con mis arreglos. – Shun se sintió avergonzado y bajo la mirada.


- Por eso no te preocupes. Estoy totalmente confiado en que podrás hacerlo. – Respiró hondo, acarició su moto y le devolvió el casco a Shun – Llámame en cuanto la tengas arregladas. Hisaki tiene mi número de teléfono. Gracias, de antemano, por cuidar de mi pequeña.


- Será un placer cuidarla – Shun mostró una de sus mejores sonrisas, mientras veía marcharse a Radamantis.


Media hora más tarde, Radamantis entró en un cuarto oscuro con una sola luz en el techo. El lugar estaba cargado, se notaba que habían estado fumando durante un tiempo. Sus tres amigos le estaban esperando con ansias.


- Radamantis – Le saludo un chico de pelo negro que tenía un aspecto rudo e imponente. Ese aspecto contrastaba con sus ojos verdes, que le hacían parecer una persona amable. – Solo un mes y medio.


- ¿Ah? ¿A caso aún no tienes? – Preguntó ahora un chico de pelo grisáceo. Se volvió a meter el puro a la boca y miró a Radamantis como amenazándole.


- ¡Qué pregunta Minos! ¿A caso creías que Radamantis nos iba a ganar buscando corredor? Jajaja – Le contestó un chico de pelo moreno que tenía una apariencia angelical, que nada tenía que ver con la realidad.


- Hades, Minos, Aiacos – Saludo Radamantis a sus compañeros, mientras tomaba asiento y recogía las cartas para comenzar una nueva mano de póquer. – No os hagáis los soberbios conmigo.


- ¿En serio? ¿Has encontrado a un pardillo que juegue por ti? – Rió de nuevo Minos, al tiempo que se apartaba su pelo grisáceo de la cara - ¿Y dónde está si puede saberse?


- Os lo mostraré a su debido tiempo. Ahora está haciéndose cargo de mi pequeña.


Los tres amigos rieron ante la declaración de Radamantis, que se le unió a las risas. Radamantis tenía muy claro que haría de Shun, su nuevo corredor. Había comprobado en persona cuan buen corredor era. Incluso esa imagen de no haber roto un plato en su vida, jugarían a su favor, pues nadie creería lo bueno que es con las motos.

La apuesta la tenía ganada, tan solo le quedaba convencer a ese chico de que corriera para él

PREPARANDO AL PILOTO

Mientras Shun se encargaba del pedido que había encargado Hisaki, Ikki y el resto de sus compañeros, seguían pensando en cómo hacer para que Shun entrara en la banda.


- Ni siquiera sabemos porque locales se mueven – Dijo Shiryu


- Además, ni siquiera sabemos si organizan carreras, ni donde las hacen.


– Era el turno de la queja de Seiya.


- Por eso debemos pensar bien el plan. Puede que nos llevé más tiempo, pero lo haremos con paso más firme. – Les aclaró Ikki.


- ¿Por dónde deberíamos empezar a mirar? – Preguntó Hyoga. – Entiendo perfectamente que debemos tener cautela, pero debemos apresurarnos o los Solo se enfadarán. Podríamos perderlos como clientes y eso no estaría bien.


Los chicos callaron y pensaron por donde comenzar la búsqueda. Seiya sabía que Shun pasaba su tiempo libre en el taller de motos de su tío, por lo que pensó que podría preguntarle a Hisaki, por si el supiera algo.


- Voy a ir al taller de mi tío, a ver si él supiera de alguna banda o de alguna movida que nos ayudara.


El resto de los chicos miró a Seiya y le dejaron marchar, mientras ellos trataban de averiguar los recorridos que debían hacer los motoristas para pasar por la mansión de los Solo.


Cuando Seiya llegó al taller, se encontró con su tío que lo saludó efusivamente. Hisaki había visto crecer a su sobrino y lo quería con locura. Al ver que no sentía ningún aprecio por las motos, dejó que Shun tomara parte del taller, ya que era el mejor amigo de su sobrino. Tras soltarse del abrazo de su tío, le preguntó por Shun.


- Entra al almacén y busca un montón de chatarra. Seguro lo encuentras ahí. Está haciéndose cargo de uno de esos pedidos especiales, que tanto le motivan. – Sonrió el hombre, mientras le indicaba con la mano la dirección a tomar.


- Esto… - Seiya estaba un poco nervioso. No podía decirle a su tío nada de su trabajo, pero sí debía preguntar por si supiera algo, por lo que, decidió mentirle un poco – ¿Tú no sabrás de alguna banda que circule por la zona, verdad?


- ¿Por qué? ¿No estarás metido en ningún lío, verdad?- Hisaki se sorprendió de la pregunta de su sobrino y no pudo ocultar su preocupación.


- ¿Yo? No - Llegó la hora de mentir – Pero Shun me preocupa. No hace más que hablar de una banda que hay por la zona y  pensé que quizá lo hubiera oído aquí.


- ¿Shun? – Hisaki estaba de verdad extrañado. – Ese chico no se aparta de la moto en la que está metido ni por saber morir. Solo lo hace para ir al baño y para irse a casa, y bien entrada la noche.


- Pues sin duda, entonces, debe haber oído algo por aquí. ¿Podrías tratar de averiguar algo tío? Estamos preocupados por Shun.


- Sí. Sí. No te preocupes. Trataré de enterarme. Si averiguo algo te lo digo.


- Bien. Voy a echarle un ojo a Shun, a ver si quiere que comamos juntos.


Sin decir más, se dirigió hacia la parte trasera del almacén. Encontró en la parte derecha un montón de chatarra, como bien había indicado su tío, y justo al lado un mono azul lleno de grasa, se movía junto una máscara de soldador. Se notaba que el chico estaba centrado en lo que hacía, ya que no notó que Seiya se encontraba a su espalda. Estaba soldando unas piezas pequeñas, que a simple vista, parecían ir sujetas al chasis. Seiya no creía conveniente molestar a Shun mientras estuviera soldando, por lo que, esperó hasta que este acabó, se quitó la máscara  y apagó el soplete.


- Hola Shun.


- ¡Seiya! ¡No me asustes de esa forma!


Shun había pegado un bote del susto. Llevaba la cara manchada de grasa, al igual que los guantes y el mono dos tallas más grande. Era un espectáculo ver al chico de esa guisa. Los ojos verdes resaltaban con el color oscuro de sus mejillas manchadas de grasa, a la vez que su delgadez sobresalía por lo grande del mono. Sus cabellos recogidos con una cola de caballo caían sobre el mono, resaltando la largaría del mismo. Shun se sacó los guantes y respiró hondamente mientras estiraba el cuerpo.


- ¿Qué se te ha perdido por estos lugares? Hacía un montón de tiempo que no visitabas a tu tío.


- Sí, pero no he venido a verle a él, sino a ti. Me estaba agobiando en casa de tu hermano. Todavía no tenemos nada y necesitaba salir. ¿Has comido?


- La verdad no he comido aún, pero quería acabar de soldar el… - Miró a Seiya y vio su cara de no entender de lo que le iba a hablar y continuo – déjalo. Me cambio y nos vamos a comer.


- ¿Ves? Eso sí lo entendí – Dijo Seiya mientras le mostraba una sonrisa a su amigo.


Shun dejó a Seiya junto a las piezas de la moto desmontada. La verdad es que Seiya no podía entender como le gustaba todo eso a su amigo. Miró al montón, a su parecer, de chatarra y pensó en lo complicado que era el tema de la mecánica. Tras unos minutos, apareció Shun con el pelo aún mojado y una ropa, que a la vista de Seiya, realzaban el glamor que tenía su amigo el actor. Shun llevaba además dos cascos, el suyo propio y uno para Seiya.


- ¿Nos vamos?


- ¿Te apetece que vayamos al “viejo Búfalo”?


- ¡Buaahh!... Han pasado años desde que no íbamos a ese sitio. – Le dio el casco – Vamos en moto, es más fácil para aparcar. He hablado con tu tío y nos deja una.


- Vale, pero por favor... – Le puso su mejor carita de pena – No corras, que no quiero morir joven.


- Jajajaja... Yo NUNCA y reitero, NUNCA corro… - Seiya lo miraba incrédulo, sabía que a Shun le gustaba acelerar la moto al máximo - …cuando llevo acompañante.


Tras una agradable comida y tras dejar a Seiya en casa de su hermano, se dirigió al taller para encontrarse con Radamantis, que lo estaba esperando. Bajo de la moto, guardo los cascos y los guantes de nuevo en su taquilla y se presentó delante de Radamantis.


- Buenas tardes, ¿En qué puedo ayudarte Radamantis?


- Verás, venía  ver a mi pequeña – Señalo al montón de chatarra con un gesto un tanto adolorido y continuó – pero también venía a hablar contigo.


- Oh – Shun se mostró sorprendido – Pues desembucha.


- Mmmm, ¿Podemos ir a otro sitio? – Miro alrededor del taller y vio a unos cinco chicos trabajando – ¿Café?


- Más bien té


Shun no solía relacionarse a tal punto con sus clientes, pero Radamantis parecía querer decirle algo serio, pues su semblante así lo decía. Aceptó la oferta y salió tras Radamantis, que lo llevó a un local cercano. Entraron y tomaron asiento en una esquina alejados del resto de clientes. Shun parecía un poco extrañado ante tanto secretismo, pero le no comentó nada a su cliente.


- Verás. Necesito pedirte un favor. Pero no sé por dónde empezar… - La verdad es que sí sabía por dónde empezar. Tenía todo el discurso preparado. Todo, con tal de convencer a Shun para que corriera para él.


- ¿Pasa algo? No haces buena cara – Shun comenzaba a ponerse nervioso, cosa que no era normal en él.


- El caso es que tengo un amigo que está metido en una banda de moteros – Shun abrió mucho los ojos al escuchar esto, ¿Sería la banda que debían investigar su hermano y sus amigos? – y apostó mucho en una carrera, pero ha tenido un accidente y necesita alguien que lo supla. - Aunque todo era mentira, lo tenía bien ensayado. Hasta había mostrado cara de afligido al hablar del accidente de “su amigo”.


- ¿Y qué tengo que ver con eso? – Preguntó Shun intrigado


- Verás, te vi conducir la moto y creo que podrías manejarte bien. Además, él iba a manejar a mi pequeña para la carrera, cosa en la que ya tienes experiencia.


- ¿A qué se dedica la banda? – Shun temía que no fuera una carrera cualquiera - ¿No será una carrera ilegal, no?


- Por supuesto que no. – El móvil de Radamantis sonó y se levantó para contestarlo – Un momento.


Shun que estaba un poco preocupado por la situación, trataba de inventarse una excusa para rechazar la propuesta que le hacía Radamantis.


Era cierto que le apasionaba subirse a las motos y meterles “caña”, pero de ahí a hacer algo ilegal iba mucho. Sin contar que estaba a esperas de que su hermano le diera instrucciones para infiltrarse en una banda que debían investigar. 

 

UN ENCUENTRO INESPERADO

- Siento el retraso. Era una llamada de trabajo y no podía dejarla pasar – Se disculpó Radamantis ante el chico, que ya estaba tomando su té.


- No te preocupes. Si es trabajo, no hay nada que hacer – Le mostró una sonrisa sincera a Radamantis.


- Seré rápido porque me tengo que ir por un imprevisto que ha surgido. La banda con la cual participarías es conocida como – Miró alrededor y bajó la voz para que solo Shun lo pudiera oír – “los motoristas del infierno”. No hacen nada ilegal, para que te quedes tranquilo. De verdad espero que pienses la respuesta con tranquilidad. – Le dejó una tarjeta en la mesa y un billete que pagada de sobra lo pedido – Esta es mi tarjeta privada. Contacta conmigo cuando tengas la respuesta. Nos vemos.


Shun se quedó mirando la tarjeta que le había dado Radamantis. Era una tarjeta de color negro con una llama de color naranja vivo en la esquina. En ella solo había un nombre “los motoristas del infierno”, la giró para observar solo una dirección. Era una dirección conocida para él, pues era de un bar que solían frecuentar cuando iban a la universidad. Volvió a girar la tarjeta y tras leer del nuevo el nombre, rió para sí mismo. Se guardó la tarjeta en su billetera y salió del establecimiento, sin perder más tiempo.


Esa tarde, Shun llegó a casa antes de lo que esperaba. Tenía grandes noticias para los chicos, quería compartir con ellos que le habían propuestos correr para la banda que estaban investigando. Subió las escaleras y tras un momento de buscar las llaves, abrió el apartamento, para encontrarse con un ambiente decaído. Los cuatro chicos seguían compartiendo ideas en la mesa del comedor. Seiya al ver que Shun había llegado, lo miró como reclamando algo de ayuda.


- Que mal ambiente. Creo que esta noche nos hará bien salir. – Sonreía abiertamente a sus amigos, que lo miraron incrédulos, aunque Seiya había abierto mucho los ojos, de verdad quería entretenerse y desconectar.


- No digas tonterías Shun. No tenemos tiempo para eso. Ni siquiera sabemos por dónde empezar. – Ikki negó lo que su hermano propuso, sin pensarlo mucho.


- Bien, entonces – Shun se acercó a la mesa, sacando la tarjeta de su billetera - ¿Qué os parece ir de juerga al “paraíso”? – Lanzó la tarjeta a la montaña de papeles que había en la mesa – Hace tiempo que no vamos.


Shun tenía una sonrisa en la boca que parecía iba a desencajar su cara. Ikki tomó la tarjeta y la miró incrédulo. Los demás se arrinconaron donde Ikki para poder ver de que era la tarjeta.


- ¿“Los motoristas del infierno”? – Hyoga casi salta de la alegría al ver la tarjeta - ¿Cómo? ¿De dónde la has sacado? – Y sin pensar se lanzó a los brazos de Shun, que lo recibió emocionado.


- Estoy haciendo un trabajillo en el taller de Hisaki y el cliente me invitó esta tarde a café mientras me contaba que necesita un piloto. No le he contestado aún, pues tuvo que irse deprisa, pero… - Metió el dedo en la llaga, mientras le sacaba la lengua a su hermano – Ya he hecho más que vosotros.


Ikki, que ignoró a su hermano pequeño, se levantó de la silla en la que estaba y tras devolverle la tarjeta a Shun, que la volvió a depositar en su billetera, dijo.


- Bien, chicos. Esta noche tenemos fiesta. – Pasó el brazo por el cuello de su hermano pequeño – Tenemos algo que celebrar.


Los cinco chicos salieron del departamento y se dirigieron al local donde habían planeado iban a pasar la noche. Tras una cena no muy copiosa, entraron al local y se ubicaron en una mesa cercana a la barra, pero no muy lejana de la pista.


Hacía mucho que ninguno salía a divertirse y esa noche lo iban a disfrutar. Shiryu aprovechaba a toda pobre chica que se acercaba a Hyoga y era despreciada. Ikki decidió hacer una ronda por su cuenta y Seiya se había decantado por una camarera de pelo castaño que estaba de buen ver. Shun se quedó solo junto a Hyoga, que no desaprovechó su oportunidad. Se levantó de su asiento y se sentó al lado de Shun, para aprovechar que la música estaba alta y arrimarse lo más posible al chico de ojos verdes.


- ¿Nos vamos Shun? – Le insinuó al oído.


- No Hyoga. Mi hermano está por la zona.


- Cierto, aún temes a tu hermano. – Shun rió ante este apunte y se acercó al oído de Hyoga.


- No temo por mí, sino por tus partes íntimas. – Hyoga palideció ante esa confesión. Shun se separó un poco de Hyoga y continuó – Me gustaría tenerlas ahí, para cuando me vuelvan a apetecer.


Hyoga que temió que Ikki pudiera reaccionar como comento Shun, se levantó para dar una vuelta y encontrar una presa.


- Buscaré alguien que me alivie la necesidad aunque no creo que haya nadie como tú.


Hyoga dejó a Shun solo y sonrojado tras esa declaración, pero tras unos minutos decidió levantarse para dar un recorrido con tanta suerte, que al girarse topó con un chico, derramándole la bebida encima.


- Lo siento. Perdón. No me di cuenta. – Shun había dejado el vaso en la mesa y sacando un pañuelo de su bolsillo, trató de limpiar el estropicio.


- Ten más cuidado – El chico levantó la vista para ver quien había sido y se quedó embelesado con lo que vio. El cuerpo de ese chico se le clavo en la retina y más profundo si cabía. El chico que le había derramado la copa era realmente apetecible, por lo que no desaprovecho su oportunidad. - Te perdono, solo si te tomas una copa conmigo.


Shun levantó la vista y se encontró a un hombre apuesto, con unos ojos azules intensos que parecían comérselo con la mirada. Se separó un poco para observarlo, lo miro de arriba abajo y tras confirmar que era su tipo aceptó la oferta.


- Me parece una buena forma de perdonarme. Acepto la propuesta. – le mostró una sonrisa pícara y este le respondió con el mismo gesto indicándole que le siguiera.


Siguió al moreno hasta una sala privada en donde estarían más tranquilos. Tras unas horas y unas copas, salieron del local para ir a casa del moreno a disfrutar de más intimidad.


- Sube, este es el de repuesto.


Shun se quedó sorprendido. El moreno se había acercado a una Kawasaki negra con remates plateados. Era la primera vez que veía una moto de esa marca tan maqueada. Le intrigó mucho la moto, por lo que no pudo evitar preguntar.


- Es la primera vez que veo una Kawasaki tan tuneada, me gusta. – Subió sus ilusionados ojos hasta afrontar a los azules - ¿Cuánto y en cuánto?


- 150 a los 3. – Le miró sorprendido, pero respondió sin ninguna pega, al contrario. Le encanta presumir de moto y el muchacho parecía conocer del tema - ¿Quieres probar?


- ¿En serio? ¿Puedo? – Shun no cabía en sí de la emoción. Cogió la llave que el moreno le ofreció y subió a la moto.


El dueño le indico la dirección a donde se dirigían y se subió en la parte trasera de su moto. Shun arrancó la moto y salieron en dirección al apartamento del moreno. En menos de media hora, ya estaban en el aparcamiento, se bajaron de la moto y se dirigieron al ascensor para subir al ático del moreno.


- ¡Vaya! Ha sido estimulante – Dijo impresionado el moreno. – No sabía que mi moto pudiera hacer esas maniobras. – Shun sonrió ante la declaración del moreno.


- Eso es por qué no sabes manejarla. – Hizo una breve pausa, se puso delante del moreno y mirándole a los ojos le dijo – Me pregunto qué sabrás manejar.


El moreno atrajo a Shun por la parte baja de la espalda hacía él y comenzó a besarlo, al tiempo que Shun se enganchaba al cuello de su compañero y profundizaba el beso buscando su lengua. Aún estaban besándose cuando el ascensor llegó al ático, salieron del ascensor sin dejar de besarse y se separaron al llegar a la puerta, pues el moreno debía abrir la puerta.


- Pasa, te mostraré como me manejo. – Shun le miró a los ojos y le dedicó una sonrisa pícara, al tiempo que entraba.


Al entrar en el apartamento, le llamó la atención la sencillez del mismo, pero sobretodo las vistas. La pared que estaba frente a la puerta de entrada era un enorme ventanal desde donde se apreciaba la cuidad.


Shun se quedó ensimismado mirando el paisaje cuando sintió que lo abrazaban. Se giró y buscó los labios del moreno, que ya lo estaba esperando. Sus besos fueron aumentando de intensidad y la temperatura comenzó a aumentar a marchas forzadas. Se despojaban de sus ropas al paso que el moreno les dirigía hacia el dormitorio. Se separaron para desprender mejor sus ropas y tras quedarse ambos en ropa interior, el moreno levantó a Shun y lo dejó caer en la cama, quedando él encima. Shun se incorporó en la cama haciendo que el mayor se recostara, se colocó en sus caderas y comenzó a besar su cuello, al paso que acariciaba el músculo endurecido del moreno.


Se incorporó de nuevo y se separó del mayor, pasó de besar su cuello a entretenerse con los pezones, haciendo que el mayor soltara un gemido, pero ese no era su destino. Siguió bajando hasta llegar al ombligo, se separó de nuevo y le quitó la ropa interior, volvió a acariciar el miembro del moreno y sin pensárselo mucho, se lo llevó a la boca. El moreno comenzó a gemir de placer y llevó las manos a la cabeza de Shun.


- Dios… Qué bueno eres! – Fue una reacción inconsciente ante el placer que Shun le estaba produciendo.


Cuando notó que no podía más, separó a Shun y le volteó en la cama. Ahora era su turno, el turno de probar esa piel blanca que parecía deliciosa. Le quitó la ropa interior rápidamente y comenzó a besar los pezones rosados, que ya estaban endurecidos. Shun se estremeció ante el contacto, haciendo que el moreno se excitara más, le puso las manos sobre la cabeza al tiempo que cerraba los ojos y gemía. El moreno continuó su camino hasta llegar a la entrepierna de Shun, lamió la punta y tras lamerla en su totalidad, se la metió en la boca y comenzó a chuparla. Shun gemía y se estremecía de placer.


- ¿Tienes? – Shun le preguntó en un momento de cordura.


El moreno dejó el miembro del menor y tras ubicarse en la entrepierna de Shun, estiró el brazo hasta la mesita de noche, de donde saco una caja de condones sin empezar.


- ¿Crees que tendremos suficientes?


Shun se rió y abrazándose al cuello del moreno, busco su boca para enfrascarse de nuevo en un apasionado beso. Cuando se separaron, el moreno abrió la caja y sacó uno, lo abrió y se lo colocó. Shun volvió a besarlo jugando con su lengua y este le penetro de una sola estocada. Shun araño la espalda del moreno al tiempo que dejó escapar un gemido. El moreno comenzó con las embestidas lentamente para ir incrementando la intensidad de las mismas. Pocos minutos después ambos llegaron al clímax y se dejaron caer en la cama.


- Eres bueno – Fue lo único que pudo decir Shun al tiempo que trataba de recuperar el aliento.


- Tú no te quedas atrás. Hacía tiempo que no encontraba alguien así. – Se incorporó un poco en la cama y se quedó mirando a Shun a los ojos. – Me ha gustado. ¿Te quedarás un rato más?


- ¿Quieres que me quede? – Ahora fue Shun quien se incorporó y miró los ojos azules tan intensos que tenía su nuevo amante.


Como respuesta obtuvo un beso apasionado, que los llevo a enredarse de nuevo entre las sabanas. A la mañana siguiente, tras haber gastado la mitad del paquete y tras haber usado la ducha del moreno, Shun se vistió y se despidió del moreno.


- Ha sido un placer. – El moreno lo atrajo de la cintura y le asestó un nuevo beso apasionado. – Espero que nos volvamos a ver.


- Eso espero. – Shun se separó del moreno y se alejó del apartamento.


Se dirigió a su casa con una sonrisa de oreja a oreja. No sabía su nombre y no había dicho el suyo, pero en toda su vida no había conocido a alguien con quien había encajado también, ni siquiera con Hyoga, con quien había compartido cama más de una vez, había sentido tanto.

Pasó por una cafetería y se compró un café para llevar, además de una caja de berlinas, que harían el enfado de su hermano un tanto más llevadero.


LA ENTRADA A GUIDECCA

Cuando llegó a casa, se encontró con un cabreado Ikki, que había empezado a llamarle la atención.


- ¿Dónde has estado? Me tenías preocupado. No se te ocurra volver a desaparecer así, ¿me oyes? ¿Tienes idea de la hora que es? – Shun ya estaba acostumbrado a las regañinas de Ikki, que en esos momentos, parecía un padre.


- Sé qué hora es. Son las ocho y media de la mañana y te recuerdo que tengo 29 años. – Shun conservó la calma mientras  hablaba. - Además fuisteis vosotros los que me dejasteis solo.


Ikki no pudo decir nada más puesto que su hermano tenía razón, solo miró con cara de enfado a su hermano y le quitó la caja de berlinas de la mano.


- Me quedaré con esto – Shun río ante el comportamiento infantil de su hermano. Sabía que aunque se preocupaba mucho por su seguridad, a veces era más niño que él.


- Parece que has cantado línea – Le indago Seiya a su mejor amigo. Shun río ante la observación.


- Más bien bingo. Voy a cambiarme.  – Y tras decir esto, subió las escaleras para perderse en su cuarto.


Media hora más tarde y con las energías completamente renovadas, bajó al comedor para compartir opiniones con los compañeros de trabajo de su hermano. Al bajar se encontró con la mirada de Hyoga, que estaba celoso y no pudo evitar el comentario.


- ¿Qué? ¿Cómo era la chica? – Al ser el único conocedor de la inclinación sexual de Shun, preguntó con ironía. Quería herirlo por rechazarlo y haberse ido con otro. Shun que notó los celos del rubio, le devolvió la pelota.


- ¿Y tú? ¿Encontraste alguien con quien liberarte?


- Pues para tú información, sí. Encontré a alguien y era más bueno que… - Quería hacerle daño a Shun, pero no quería perder su amistad, por lo que se lo pensó mejor -  …cierta persona que conocemos.


- Vamos, que no encontraste a nadie y tuviste que desahogarte en la ducha de tu casa  - Shun conocía demasiado bien a Hyoga y sabía que se estaba desquitando con él por haberlo rechazado. – No te preocupes, seguro que esa… “cierta” persona te recompensará.


- ¿Se puede saber de qué coño habláis? – ikki que había escuchado la escena entre su hermano y su amigo, se estaba poniendo nervioso. - ¿Desde cuándo le cuentas tus intimidades a mi hermano, rubio? Te dije que no quería que te acercaras a él.


- Tranquilo Ikki, solo sentía curiosidad – Shun habló antes de que Hyoga pudiera decir cualquier tontería – y al ser el único gay que conocía, le pregunté. – Ikki abrió mucho los ojos. ¿Su pequeño sentir curiosidad? ¿Sobre temas gays? ¿Pero era posible?


- Serás desgraciado. – Ikki soltó la caja de berlinas que tenía en las manos y se levantó de la silla para aferrar el cuello de Hyoga por haberle hablado de esos temas a su hermano pequeño.


Al principio,  Shun dejó Ikki se lanzara sobre Hyoga sin intervenir, pero al ver que ni Shiryu ni Seiya podían con él, suspiró, se acercó a su hermano y poniéndole una mano en el hombro le dijo.


- Ikki, no me dijo nada que no supiera. Además fui yo quien prácticamente le obligué a ello. – Tan solo manteniendo la mano en el hombro de Ikki mientras decía esas palabras y consiguió que con un soplido, Ikki volviera a su asiento, no sin antes amenazar con la mirada al rubio.


Shun miró a Hyoga  preguntándole con la mirada “¿Ves lo que te dije?” y este agacho la cabeza en modo de “perdón”. Shun se acercó a la única silla vacía que quedaba y se sentó en ella.


- ¿Y bien? ¿Encontrasteis algo extraño? ¿Alguna pista? ¿Algo? – Shun soltó todas las preguntas a la vez y calló esperando respuestas.


- Nada. Solo a unas tías que decían haber oído alguna vez hablar sobre carreras en el local, pero nada concreto. – Ikki fue el primero en responder.


- Aiko, la camarera, me dijo que una vez a la semana se reunían allí unos motoristas, pero que hacía tiempo que no los veía – Seiya compartió ese conocimiento con sus colegas.


- A mí, el guarda de seguridad me dijo que uno de ellos había estado ahí esa noche, pero que ya se había marchado.


- ¿El guarda de seguridad Shiryu? ¿Cómo acabaste hablando con él? – preguntó Hyoga intrigado.


- Pues... Una de las tías que rechazaste era su hermana y bueno, no le hizo mucha gracia verme con ella…


-¿Y? ¿Cómo obtuviste la información? – Ahora era Seiya el intrigado


- Le tuve que contar que solo estaba investigando a una banda de moteros y entonces, a cambio de no acercarme más a su hermana, me contó lo que sabía.


- En fin, el medio no cuenta, lo importante es la información. – Ikki trató de quitarle importancia al hecho de que Shiryu había sido “regañado” por acercarse a una mujer y es que el pobre parecía gafado - ¿Y tú Hyoga? ¿Encontraste algo?


- Conseguí hablar con el dueño y con un par de camareros, pero lo más que conseguí era que solían reunirse en el local, pero que pocas veces se dejaban ver por la zona de la discoteca.


- Entonces, se reúnen en el sótano, es donde está la zona VIP – Shun soltó la explicación sin pensar en lo que había dicho y se dio cuenta que cuatro pares de ojos le interrogaban con la mirada - ¿Qué? No importa los medios, sino la información. Lo acabas de decir Ikki.


Sin poder recriminarle nada, Ikki suspiró tras levantar la ceja derecha y apunto los datos que habían recopilado entre todos.


- Bien. Una vez a la semana, se reúnen en la zona VIP del local y ayer estuvieron allí, aunque solo se viera a uno. Lo que quiere decir, que el día que se reúnen es el viernes. – Sin dar tiempo a los demás a reaccionar, Ikki prosiguió – Perfecto, la semana que viene, nos dejaremos caer de nuevo por el local.


- Yo no sé si podré. Aún me queda mucho trabajo en el taller, y se me cumple la fecha de entrega en unas semanas.


- Bien. Tú ya has ayudado bastante en este tema. Continúa con lo tuyo hasta que te digamos algo.


- Espera. Antes de irme, quería hablar con vosotros. ¿Qué le digo al tío de la moto? – La noche anterior debió borrar la memoria de los chicos, puesto que no recordaban a que se refería Shun - ¡El tío que me proporcionó la tarjeta! ¡El que me invitó a participar en la carrera!


- ¡Mierda! ¡Nos habíamos olvidado de eso! – Hyoga fue el primero en reaccionar.


- Por la tarjeta que te dio, no hay duda que es la banda que buscamos. – Shiryu comentó lo obvio.


- Bien, pues entonces, solo te queda aceptar la carrera. – Ikki no estaba muy seguro – Pero deberás enterarte de si es legal o no y donde y cuando se realizará. Si fuera ilegal, deberíamos comentarlo con los Solo para que estuvieran preparados.


- ¿Y qué haremos si es ilegal? El policía amigo de los Solo, no parece querer ayudarnos. – Seiya estaba un tanto preocupado por Shun.


- No tenemos alternativa. Debemos confiar en que nuestro cliente sepa lo que hace.


- Bien. – Shun se levantó de un golpe de la silla – Entonces, me voy. Aseguraros que tendremos respaldo legal. Cuando lo tengamos asegurado, le diré que sí, pero el plazo es limitado. No creo que tarde más de una semana en buscarme para obtener la respuesta. – Mientras decía esto, se puso la chaqueta y tras coger las llaves de casa y la cartera, se acercó a la puerta y la abrió – Nos vemos a la tarde. 


- Cualquiera diría que él es el jefe – Ikki se sorprendió de las ordenes que había dado su hermano. – Pero tiene razón. No podemos quedarnos quietos. Shiryu y Seiya ir a ver a los Solo y aseguraros que nos respalden legalmente. Acordaros de dejarlos más tranquilos, decirles los avances que hemos hecho.


Seiya y Shiryu se levantaron de sus respectivas sillas, se enfundaron sus chaquetas y se dirigieron a casa de los Solo. Ikki, tras ver como estos salían le dirigió una mirada a Hyoga, que se estremeció en su silla.


- ¿Se puede saber qué carajo te preguntó y que información le proporcionaste? – ikki estaba haciendo lo posible por no alterarse, pero sentía curiosidad por saber que tenía que decirle Hyoga.


- Mmmm… – Hyoga no quería ser muy específico sobre lo que Shun le “preguntó”. Más bien había pactado con Shun que nunca le diría a su hermano que estuvieron saliendo durante un tiempo, antes de formar la agencia junto a Ikki. – ¡Vaya! ¡Mira qué hora es! – Se levantó de su silla rápidamente y cogiendo su chaqueta salió corriendo – Nos vemos.


Seiya y Shiryu aún no habían salido del edificio, por lo que Hyoga los alcanzó y se fue con ellos a la mansión de los Solo. Ikki se quedó solo en el apartamento, cogió el teléfono y llamó a los abogados asociados a la agencia. Necesitaba averiguar si podría contar con ellos, en el caso que tuvieran que participar en alguna carrera ilegal. De verdad estaba preocupado por su hermano y necesitaba quedarse más tranquilo.


Shun, una vez de nuevo en el taller, se cambió y se enfrascó de nuevo en los arreglos de la moto. Habían pasado casi dos semanas desde que le encargaron el arreglo, pero aún le quedaba bastante que hacer.


- Shun, te han llegado las piezas que te faltaban. – Hisaki se acercó a Shun con una caja procedente del almacén.


Shun se levantó del suelo, se quitó los guantes que llevaba para trabajar y se acercó a donde estaba Hisaki para ver las piezas de la caja. Las sacó y comprobó que estaba todo el material que había pedido.


- Qué pena que haya tenido que pedirlas al desguace, pero… – Dijo mientras las volvió a colocar cuidadosamente en la caja – me servirán. Gracias Hisaki.


- Todo sea por un cliente complacido. – Trató de indagar más en el trabajo de Shun, ¿Sería verdad que andaba con una banda de moteros? No se lo podía creer, si era el chico más sensato que había conocido. - ¿Cómo lo llevas?


- Pues los frenos ya los tengo encauzados, he cambiado el tubo de escape y he terminado la mejora en el chasis para que sea más ligera y con esto – Miro de nuevo la caja y continuó – podré meter mano al motor para ver si consigo el aumento de aceleración que pedía Radamantis.


- ¿Nunca has pensado en dedicarte a esto Shun? Se nota que tienes mano para las motos.


- Gracias, pero no podría hacer de esto mi trabajo. Me relaja y eso, pero no me apasiona lo suficiente. A mí lo que me apasiona es actuar – Miró a Hisaki a los ojos y se entristeció un momento – aunque hace meses que no recibo nada.


Hisaki le puso la mano en el hombro y le instó a que le mirara a la cara.


- No te preocupes Shun, ya verás como algo sale. Quizá no es el momento, pero estoy convencido de ello.


- ¿Tú crees? Yo no las tengo todas conmigo.


- Lo creo, es más, estoy seguro. – Hisaki le había tomado cariño al chico tras 10 años de trato. – Bueno, te dejo continuar. Ya sabes dónde están las llaves para salir ¿no?


- Sí. No te preocupes. Cierra y vete a casa, que ya es hora.

Cuando se quedó solo, cogió la caja con sus manos y se la llevó a donde estaba trabajando. Con un poco de suerte podría terminar lo que le quedaba pendiente durante la semana y así comenzar la siguiente con el motor. No sabe cómo pasó, pero durante el resto del día solo tenía una imagen en la cabeza, el chico moreno. No podía quitárselo de la cabeza y en cada pensamiento se le aceleraba el pulso de mala manera. ¡Vaya si lo había sabido manejar! ¡Y de qué manera!. Cuando acabó con los arreglos que tenía previstos, se ducho, se cambió de ropa y salió del recinto cerrando con llave el taller. Cuál fue su sorpresa al encontrarse de lleno con Radamantis que pasaba por la zona.


- Radamantis.


- Buenas noches Shun, ¿Qué haces aquí tan tarde? ¿Aun estás con mi arreglo?


- Sí. Acabo de recibir las piezas para incrementar la aceleración y he querido adelantar faena.


- ¿Has pensado ya la respuesta?


Shun miró a Radamantis, más no sabía que decir, ¿debía esperar a ver si tendrían apoyo legal o debía confirmar y  arriesgarse?. Ante la no respuesta del chico, Radamantis prosiguió con su ronda de preguntas.


- Si acabas de salir del taller afirmo que no has cenado aún. ¿Vienes? Yo invito. He quedado con unos amigos “nuestros”.


Shun ahora sí que estaba hecho un lío, pero sentía curiosidad. Quizá si se iba con él podría averiguar más sobre el tipo de carreras que se hacían y todo eso. Sin pensárselo más, aceptó la invitación.


- Bien, aunque – miró la ropa que llevaba Radamantis y agachando la mirada dijo – quizá debería cambiarme.


- No te preocupes. Así estas bien. – La imagen que daba el chico con esa ropa deportiva y el pelo suelto era justo la imagen que quería para presentarlo a sus “amigos”. Así jamás sospecharían de él. – No será nada formal, por lo que no hay problema.


- Bien entonces.


Shun se colocó al lado de Radamantis y se dirigieron a un local céntrico cercano al taller. Al llegar a lo que parecía un café abandonado, Radamantis tocó a la puerta y una rendija se abrió para dejar ver tan solo unos ojos a través de ellos.


- ¿Contraseña?

- Guidecca


Y como si nada, la rendija se cerró y tras unos segundos la puerta se abrió dejando pasar a Radamantis. Cuando Shun dio un paso adelante, el portero se interpuso delante de él, pero Radamantis le pegó un pequeño empujón y con una voz soberbia le dijo.


- El chico viene conmigo, es mi corredor.


Shun quería morirse en ese momento. No sabía si entrar en el local o salir corriendo de allí. Le pareció demasiado lúgubre y peligroso, pero debía estar ahí por su hermano y sus amigos, por lo que hizo el mejor acoplo de coraje y su saber actuar y se adentró en el local. 

PRESENTANDO AL EQUIPO

Se sorprendió cuando tras un largo pasillo, aparecieron en una amplia habitación blanca. Había sofás de cuero blanco que recorrían ambas paredes laterales. En la habitación no había nada más, a excepción de una barra de bar de roble acomododada cerca de una puerta. Radamantis se dirigió hacia la puerta y Shun hizo ademán de seguirlo.


- Espera aquí. Ahora salimos.


Abrió la puerta dejando ver una habitación lúgubre de la cual salió un humo espeso. Shun agradeció no tener que acompañarle al ver esto, pues la olor a tabaco no la soportaba muy bien. El humo le alcanzó cuando Radamantis cerró la puerta tras de sí, dejándolo un tanto asqueado. No solo había olor a cigarrillos, sino que estaba mezclado con el olor inconfundible de puros y olor humano. Shun trató de contener sus ganas de salir corriendo ante tal olor, se giró hacia el pasillo y allí, delante suyo encontró al hombre que le había dejado pasar a duras penas.


El hombre de ojos negros no paraba de mirarle, cosa que hizo sentirse incomodo a Shun. No tuvo mucho tiempo a sentirse incomodo pues Radamantis salió junto a dos hombres, que al parecer de Shun le acompañaban de manera desganada.


- Shun estos son Minos y Aiacos, son dos de los otros tres dueños de las motos contra las que competirás.


Minos miró a Aiacos, como aguantando la risa y se acercó a Shun. Este, aunque incomodo se quedó quieto. Minos aprovechó para dar una vuelta a su alrededor para observarlo más detenidamente.


- No parece gran cosa. – Minos esbozó una sonrisa, a lo que Radamantis respondió.


- ¿Si, verdad?. Ya quisiera yo ver a quien habéis elegido vosotros.

Aiacos miró directamente a los ojos de Shun y trató de tomarlo por la barbilla, pero Shun le retiró la mano y le miró con cierta rabia. Aiacos sostuvo la mirada de Shun un momento y sin retirarla habló.


- Parece un gato amaestrado. – Alejó la mirada de Shun, se acercó a Minos y se sonrieron entre ellos. – No será difícil ganarle.


Shun que había escuchado todo sin decir palabra, no pudo evitar defenderse.


- Eso habrá que verlo. – Miró con rabia a Aiacos - Hasta el gato más manso puede arañar.


- ¡Vaya con el chico!. Pero si encima tiene carácter.


- ¡Basta! ¡La bravuconería se demuestra en las carreras! – Dijo una voz que avanzaba por el pasillo.


Los tres hombres, se juntaron dejando a lado sus diferencias y se apresuraron a saludar al hombre que se acercaba por el pasillo.


- Hades. Te estábamos esperando.


- Lo sé. Ha surgido un contratiempo y no he podido llegar antes.


Shun quedó callado pero en sus ojos se mostraba toda la incertidumbre por la que estaba pasando. No cabía en sí. Delante de él y saludando a esos tipos estaba el chico moreno y amable con el que había pasado la mejor noche de su vida. Se había metido de lleno en la boca del lobo y no había sido consciente de ello. Ahora si estaba en un lío, y en uno bastante grande.


- Solo les estaba mostrando a mi corredor.- Radamantis se acercó a Shun y Hades le siguió con la mirada. Shun pudo ver como los ojos de Hades se abrían de la sorpresa, mas no manifestó nada de eso.


- ¿Así que tú eres el inconsciente que va a correr para Radamantis? – Ahora era Hades quien trató de tomarlo por la barbilla, pero esta vez Shun se dejó con tal de cerciorarse de si era verdad lo que veían sus ojos esmeralda.


Hades le miró de una manera tan intensa que Shun juraría le hizo temblar hasta los dedos de las manos. Había estado toda la tarde sumergido en esos ojos azules que le acompañaron la otra noche y ahora los volvía a tener frente a él, pero de una manera diferente. Seguían siendo apasionados, pero parecían ocultar algo, algo que quizá nunca debió mostrarle. La amabilidad con la que le había tratado durante la noche que compartieron estaba enmascarada con prepotencia, ¿sería ese su verdadero yo o era el que le había acompañado durante toda una noche de pasión desenfrenada?


– Si es solo un gatito amaestrado. – Hades se veía obligado a seguir las ideas de sus “compañeros” pues no podía ser de otra manera.


- Mi nombre es Shun. – Fue lo único que alcanzó a decir a la vez que apartaba tranquilamente la cara para zafarse del agarre del moreno.


- Bien, una vez hechas las presentaciones, nos esperan para cenar. – Hades fue el que hablo, tras dar la espalda al menor, miró a Radamantis y señalo a Shun con un gesto de cabeza – Entiendo que el “gatito amaestrado” se viene, ¿no?


Shun tan solo suspiró, presintiendo que por más que insistiera, los cuatro presentes ya habían decidido cómo se llamaba, ahora él era “gatito amaestrado” y no le quedaba más que acostumbrarse a ese hecho. Ante el asombro de todos los presentes, el móvil de Shun comenzó a sonar. Este se avergonzó y se apresuró a cortar la llamada, no sin antes darse cuenta que el que llamaba era su hermano.


- Lo siento. No pude apagarlo. – Aclaró ante los presentes, pues le miraron de mala gana. Hades, un tanto más calmado que el resto habló.


- Por ser la primera vez tienes un pase, pero que no vuelva a ocurrir si no quieres que nos enfademos – Su voz se notaba serena, más no así la mirada que le dedico a Shun, ¿era miedo lo que había visto en ellos?


Ante este comentario Minos y Aiacos sonrieron abiertamente


– No te gustaría vernos enfadados, ¿verdad gatito? – Dijo Aiacos mientras les dejaba ver que ya tenía pensado como se iba a entretener con el chico si hacia algo para enfadarle.


- Lo recogí saliendo de trabajar, ¡dadle un respiro! – Defendió a su corredor Radamantis, aunque más bien lo hizo por el bien de su pequeña, pues aun no la había acabado de “arreglar”.


- Vámonos – Dijo Hades nuevamente.


Los cinco salieron del local rumbo a un restaurante. Fuera había un auto esperando para llevarlos a donde cenarían, más cuando salieron Hades habló de nuevo.


- Puesto que no participo en vuestras absurdas carreras, ¿me permitirás que pruebe al chico?


Shun que había escuchado la pregunta se quedó callado mirando a Hades, ¿con que intenciones? Si ya lo había probado de todas las maneras posibles, ¡Y de que maneras! Shun cerró los ojos y trató de volver a sacar esos recuerdos de su mente, puesto que en esos momentos, no le hacían ningún bien.


- Esta bien – Radamantis había accedido, aunque de mala gana. Se subió al auto junto a Minos y Aiacos y desaparecieron dejándolos a Hades y a él solos. Hades que había esperado a que el auto desapareciera, se acercó a Shun y mientras le daba el casco, le habló con enfado pero discretamente.


- ¿Cómo cojones te has metido en esto? – En verdad se podía ver enfado en sus ojos. – Alguien como tú no debería estar metido en esta mierda.

Shun que no tenía palabras se quedó mirando a los ojos de Hades, pero no era el único que iba a preguntar ahí.


- ¿Y tú? ¿De dónde cojones sacaste esa actitud? Por lo que pude ver de ti, no eres así – señalo por donde había desaparecido el coche - ¿Qué coño haces con esos tipos?


 - Lo que yo hago no te importa – Se puso el casco y se aproximó a la moto – Lo que debemos hacer es ver como cojones te sacamos de esta pequeño. – Sin esperar respuesta, se subió a la moto y arrancó – Sube, debemos irnos.


Indignado pero sin ganas de discutir, se subió en la parte trasera de la moto y se aferró a las caderas de Hades, cuando este arranco. No es que le hiciera falta ir agarrado en la moto, pero quería, inconscientemente, volver a notar ese calor agradable que desprendía el moreno. Hades que normalmente no le gustaba que le tocaran, se dejó hacer, pues no sabía cómo ese chiquillo se le había metido en las entrañas, tras la noche que compartieron.


Se suponía que debería tardar, pues como bien había dicho “iba a probar” al chico, por lo que tomó dirección a su ático para hacer tiempo. Allí podrían pensar en cómo iban a hacer para que el dueño de esos ojos que tanto le fascinaban no se involucrara más de la cuenta. Shun que había notado el cambio de dirección, se preguntó hacia donde iban, pero algo se le pasó de golpe por la cabeza, “¿Ha dicho que me iba a probar? ¡No me jodas!” Ahora sabía dónde se dirigían. Iban directos al ático del moreno.


En cuanto llegaron y dejaron la moto en el garaje, se dirigieron de nuevo al ascensor. Ese maldito ascensor que comenzó a sacar los deseos más profundos de su alma. Shun no quería entrar, más Hades le agarró del brazo y le obligó a ello. La situación ahora era distinta. El tiempo de ascenso fue silencioso, más para Shun que para Hades, pues este no hacía más que mirar a Shun y suspirar con rabia.


Llegaron al ático y Hades se dirigió directo a su apartamento, abriendo la puerta de golpe. Shun que lo seguía, cerró la puerta despacio para no causar más alboroto a los vecinos. Una vez dentro, Hades se volvió a acercar a Shun, le agarró de nuevo del brazo hasta el punto de casi dañarlo y tras sentarlo en el sofá, le preguntó:


- ¿Qué coño te traes con Radamantis? – Shun quedó callado mientras veía como los ojos azules ahora le miraban con… ¿celos?


- Le arreglo la moto, eso es todo.


- ¡Y una mierda! ¡No mete a nadie solo por un arreglo en la moto! – se quedó pensando mientras paseaba por la sala. De golpe volvió a donde estaba sentado el chico y le miró con rabia - ¿Acaso te acuestas con él?


- ¿Qué coño? – Shun se levantó del sofá indignado - ¿Con Radamantis? ¿Me ves cara de estar con alguien como Radamantis? – Shun desvió el tema sin darse cuenta - ¿Y tú? ¿Qué cojones haces con ellos si son tan peligrosos? ¿En qué mierda estás metido?


Hades no lo pudo evitar y volvió a agarrar el brazo del chico


-¡No me toques los cojones! ¡Estoy tratando de pensar en cómo sacarte del lío en el que te has metido! ¿Sabes acaso quienes son esos tipos? ¿Tienes la menor idea de cuán peligrosos son?


- ¡Basta! – Shun se zafó del agarre de Hades y le pego un pequeño empujón - ¡No te he pedido ayuda, ni la necesito! – Se dirigió hacia la puerta del apartamento y le dijo – Dime donde es la cena para que pueda ir.


- ¡De aquí no te vas! –Se apresuró a llegar a la puerta antes que Shun que le miró con rabia, Hades bajó el tono de voz hasta alcanzar un tono normal - ¿Es que no ves que estoy preocupado por ti y quiero ayudarte?


Shun ahora un poco más calmado tras la declaración del moreno, contestó.


- No puedes ayudarme – bajo la mirada pues no podría enfrentarse a la de Hades, sin acabar confesando – Lo que hago con ellos es asunto mío y es algo que debo hacer. – Volvió a subir la mirada con decisión – Así que por favor, dime donde van a estar, necesito ir.


Hades se acercó al muchacho y le abrazó fuertemente. Al principio Shun se sorprendió pero le devolvió el abrazo.


- No puedo permitir que te hagan daño. A ti no. ¿Sabes lo loco que me tienes desde anoche? ¡Te llevo el cabeza todo el día!

Shun sorprendido ante esa nueva declaración, alzó la mirada para enfrentarse a la de Hades.


- De verdad que tengo que hacerlo. No puedo dejarlo aún y… – Buscó los labios del moreno y los besó tiernamente – tú también has estado presente en mí todo el día.


Hades sonrió ante la declaración de Shun y ahora fue él el que busco los labios del chico que le devolvió el beso haciendo que sus desesperadas lenguas se juntaran una vez más. Cuando se separaron, Hades sujeto a Shun por ambos brazos y mirándole a los ojos le dijo.


- De verdad no deberías relacionarte más de la cuenta con ellos. Son peligrosos.


Shun esquivo la mirada de Hades al oír eso, pero no podía decirle por qué debía seguir adelante ¿o sí?


- ¿Por qué estás tú con ellos? ¿Qué te hace permanecer con ellos si tanto les temes?


- Te contaré lo que sé de estos tipos y luego escuchare tu caso ¿quieres? – Dijo Hades tras un leve suspiro.


Ante el asentimiento de Shun, soltó el amarre de los brazos y le indicó que se sentara en el sofá. Sentándose a su lado, suspiró y miró a los ojos esmeralda del chico.

LA VERDAD QUEDA DICHA

- Lo mío es una larga historia, pero creo que es conveniente que te la cuente. – Se acomodó mejor en el sofá para dejar salir una historia que nunca antes había contado – Los cuatro somos amigos desde la infancia, pero al pertenecer a familias bastante adineradas solo nos teníamos los unos a los otros. La cosa marchaba bien y no éramos unos chicos conflictivos hasta que acabamos la universidad. Formamos la banda solo para poder reunirnos y seguir viéndonos con frecuencia, pero eso fue el comienzo del fin, pues la cosa se acabó desviando. – Suspiró, retiro el pelo de la cara de Shun y prosiguió – Un día que nos aburríamos, decidimos hacer una carrera con nuestras motos, era algo inocente. Quien ganara la carrera, sería el que daría órdenes al resto durante una semana y el resto tendría que acotarlas. Nos gustó tanto la experiencia, que cada vez apostábamos cosas más arriesgadas, hasta que las cosas se nos fueron de las manos y los chicos comenzaron a querer apostar con dinero. – Hades suspiró y se quedó callado.


Shun que trataba de asimilar lo que Hades le contaba, continuó con la conversación.


- ¿Por qué dijiste que no participabas en las carreras?


- Las deje en el momento de comenzar con las apuestas monetarias, – Se acomodó mejor sobre su asiento – aunque yo siempre era el que ganaba todas las carreras. No me apetecía tener que meterme en esos temas ilegales, aunque seguía siendo parte de la banda. – Miró a Shun, que no le quitaba los ojos de encima – En una de las carreras Radamantis y Aiacos chocaron las motos y quedaron un poco tocados, por lo que decidieron buscar a gente que corriera para ellos.  – Suspiró amargamente mientras miraba a Shun – Siempre hay algún incrédulo que corre para ellos, a cambio de algo. ¿Qué te ha ofrecido a ti?


Shun miró a Hades. Quería ser sincero con él, más no podía desvelar que estaba tratando de infiltrarse en la banda.


- Dinero – Improvisó – Lo necesito para unos arreglos que tengo que hacer en mi moto. – Desvió sus ojos de los azules de Hades.


- Ahora las carreras ya no son por diversión. – Suspiró de nuevo – Parece que ahora se empeñan en demostrar quién de los tres puede conseguir al mejor corredor. Como compitiendo para ver quién es el que domina. – Sujetó el mentón de Shun haciendo que este le mirara a los ojos – Ten cuidado. No querría que te hicieran daño.


Shun se quedó mirando esos ojos azules que tan nervioso le ponían, mientras Hades se acercó para probar la dulce miel de sus labios. Fue un beso tierno, como si del primer beso se tratara, lleno de pasión y sentimiento. Shun cerró los ojos y abrió la boca para profundizar en el beso. Recorrió la cavidad del mayor, mientras este trataba de acomodarlo dentro jugando con su lengua.


El beso se fue tornando más apasionado e intenso. Shun, dejándose llevar por el mismo, abrazó el cuello del mayor para intensificar el contacto. Hades dejó el mentón, para asirlo por la cintura y atraerlo hacia su cuerpo. Fue agachándose poco a poco, provocando que Shun se tumbara en el sofá, quedando este encima.


Se separaron un momento al ver que necesitaban un poco de aire. Momento que aprovechó Shun para reaccionar y pensar en que habían quedado.


- Debemos irnos – Dijo mientras apoyaba sus manos en el pecho de Hades, tratando de separarlo.


Hades incapaz de dejar marchar al chico, se acercó más a su cuerpo y comenzó a besar su cuello, al tiempo que hablaba entre beso y beso.


- No te preocupes. Si no vamos, no te van a matar. Saben que estás conmigo y eso sobra.


- Pero…


No pudo continuar. Hades había dejado su cuello para volver al lugar al cual su boca pertenecía. Un poco reticente al principio, pero de nuevo se dejó llevar por el sabor de esa boca, que tan dulce le parecía. Los besos se fueron haciendo más intensos. Ahora sus manos se entretenían en desabrochar la camisa que el mayor llevaba, al tiempo era despojado de su sudadera. Su boca fue desprovista de la boca de Hades, que ahora se entretenía en marcar su pecho.


Besaba y mordía sus pezones, haciéndole estremecer. Shun, en un golpe de calor, se incorporó, provocando que el mayor  hiciera lo mismo. Se levantó del sofá y se arrodillo en el suelo. Comenzó a besar y jugar en el pecho del mayor, mientras que con las manos le desabrochaba el pantalón y le despojaba de la ropa, descubriendo ante él, el miembro del mayor. Se separó de nuevo y comenzó a masajearlo, mientras besaba el contorno del mismo. Levantó la cabeza e incorporándose un poco, se lanzó a cazar un beso de Hades.


Ambos miembros ya estaban erguidos, por lo que Shun no perdió más tiempo. Se separó de nuevo de la boca del mayor y la llevó de nuevo a su erguida entrepierna. Como si del mejor manjar del mundo se tratara, comenzó a saborearlo poco a poco, para después introducirlo en su boca, tratando de devorarlo. Gemidos se escapaban de la boca de Hades, al tiempo que Shun succionaba su entrepierna. Cuando Hades notó que no iba a durar mucho, separó a Shun tirándole del cabello. Lo miró con soberbia y cargado de deseo. Se levantó, agarró del brazo a Shun, haciendo que se pusiera de pie y tras atraerlo hacia su cuerpo, lo besó como si fuera la vida en ello. Lo levantó del suelo, haciendo que se enroscara en su cadera y sin cortar el beso, lo llevó a la cama, a donde lo dejó caer al tiempo que le quitaba lo que quedaba de ropa de una manera brusca.


Shun descubrió que le gustaba esa forma de ser tratado, no estaba siendo racional. Hades despertaba en él, algo que creía no poseer. Le envolvía de una locura que le cegaba la razón de ser. Trató de incorporarse de nuevo, más no pudo. Hades se había posicionado entre sus piernas y lo había inmovilizado con los brazos sobre su cabeza. Comenzó a besarle el cuello y el pecho, mientras que con la mano libre, masturbaba su miembro. Se estaba volviendo loco. Si alguna vez tuvo razón, la había perdido entre sus propios gemidos.


- Hazlo. Te quiero dentro. – Dijo entre gemidos de placer.


Hades se incorporó sacando la caja que habían empezado la noche anterior. Asió un nuevo preservativo y tras colocárselo, se volvió a poner en medio de las piernas de Shun, que ya lo estaba esperando. Se fundieron de nuevo en un beso apasionado, dejándose llevar de nuevo, olvidando que les estaban esperando. Shun se abrazó de nuevo al cuello del mayor.


- Me estas volviendo loco Hades – La razón le acababa de traicionar y habían salido las palabras de su boca sin ni siquiera pensar en ellas.


Ante esas palabras, Hades entró en Shun con una sola estocada, provocando en el más joven, un gemido indefinido a medio camino entre el pacer y el dolor. Hades también gimió.


- Joder. Qué estrecho. Me vuelves loco. – Hades acababa de declararle la guerra a Shun.


Comenzaron una lucha entre poseedor y poseído. Ambos tratando de buscar su propio placer y el placer del compañero. Shun arañaba la espalda de Hades, mientras le agarraba con las piernas enlazadas entre las suyas. Hades mordía su cuello, su oreja, su boca, cualquier punto que fuera capaz de alcanzar, al tiempo que embestía a esa criatura que quería dominar. Shun movía sus caderas, provocando que las embestidas fueran más profundas, al tiempo que gemía de placer.


Tras unos cuantos movimientos más, llegaron al clímax. Shun se descargó entre ambos y la mano del mayor y unos movimientos después Hades también lo hacía, dejándose caer encima de Shun, que lo estaba esperando. Hades se incorporó y se lanzó de nuevo a la boca del menor, que de muy buen agrado lo recibió.


- Quédate de nuevo y no te vuelvas a marchar. – le confesó Hades, mientras se apoyaba en el pecho de Shun.


Shun, que estaba de nuevo recuperando la cordura, se acordó de su hermano. Levantó la cabeza del mayor y buscó su boca, a donde deposito un nuevo beso apasionado.


- Me encantaría pero no puedo. – Ante la cara apenada de Hades prosiguió – Aunque si me quedo hoy, no creo que sea problema.


Una sonrisa se escapó de los labios de Hades, haciendo que su semblante apenado desapareciera. Se levantó y tras asegurarse que Shun estaba bien amarrado en su hombro, se dirigió al baño, en donde continuaron con su sesión de masajes embravecidos.


Al mismo tiempo que esto pasaba, Seiya, Shiryu y Hyoga estaban esperando la llegada de Ikki, mientras tomaban algo en la mesa del bar. Tenían que hablar de lo sucedido en casa de la familia Solo.


- ¿Y bien? – Dijo Ikki que llegaba con una “Kirin” en la mano, al tiempo que se sentaba en una silla vacía.


- No tuvimos mucho tiempo para hablar a solas con ellos – Dijo Seiya en un tono decaído.


- ¿Y eso? – Preguntó de nuevo el recién llegado.


- Estaba con ellos ese estúpido policía, ¿Cómo se llamaba? – Preguntó Hyoga a sí mismo, al tiempo que trataba de recordar el nombre.


- Agente Arpía – Replicó Shiryu y tras un suspiro continuo – Nos ha tenido en el punto de mira todo el rato.


- Pero, ¿Habéis podido informarles de los avances? – Preguntó Ikki


- Más bien no. El tío ese no paraba de hacernos preguntas sobre los métodos de investigación que empleamos y sobre los casos que habíamos llevado entre manos.  – Shiryu continuó con la charla.


- Vamos, que nos tiene en el punto de mira y no nos lo va a poner fácil – Prosiguió Ikki.


- Cuando nos quiso dejar en paz, ya era tarde y los Solo nos pidieron que nos marcháramos.


- ¿Nos pidieron? Menuda forma de expresarlo Hyoga. Yo más bien diría que les faltó echarnos a los perros – Seiya estaba un tanto indignado por los modales de la familia.


- En fin – Suspiró Ikki – Esperemos que esto marche bien. – Bebió un trago de su cerveza y continuó - ¿Sabes algo de Shun Seiya? Le he llamado pero no me coge el teléfono. La verdad es que me tiene un poco preocupado.


Seiya ante la pregunta de Ikki, miró a Shiryu buscando un poco de ayuda. Conociendo a su amigo, debía estar aún enfrascado en la reparación de la moto y eso de estar solo en un taller de motos a esas horas de la noche, no le hacía mucha gracia a su hermano mayor.


- Quizá se haya encontrado con la chica de ayer y se haya olvidado de nosotros. – Trató de calmar a Ikki con esa frase.


- No me hace ninguna gracia Shiryu. – Suspiró un tanto agotado – Sé que no es niño y que tiene 29 años, pero no puedo dejar de preocuparme por él. – Miró a su cerveza y pego un nuevo trago refrescante – Quizá lo de crecer sin nuestros padres me ha hecho demasiado sobreprotector con él y más que a un hermano, lo vea como a un hijo al que no quiero ver crecer.


- Y él te quiere como a un padre, pero no quita que quiera vivir su vida como hemos hecho todos nosotros – Hyoga le sugirió – Ten paciencia, seguro que en cuanto pueda, te llama para no preocuparte.


- Sí. No será la primera vez, que en nuestras salidas te ha llamado para no preocuparte – Ahora fue Seiya el que confirmó lo que su amigo rubio había dicho.


- Bien. ¿Vamos a cenar o no?


Los cuatro chicos pidieron la cena, que desapareció tranquilamente de la mesa una vez fue servida, mientras en la casa de los Solo.


- No debiste ponerte así con ellos Valentín – Reprochó el dueño de la mansión. - Ten en cuenta su historial. Sabes tan bien como yo, que son buenos.


- Sí. He leído el historial al igual que leí los de tantos otros que pasaron por el mismo tramo que ellos. – Contestó Valentín.

- Ten un poco de fe. Son jóvenes y parecen vivos y audaces. Creo que podrán llegar a buen puerto.


- Primo, sé menos impresivo. Aun teniendo la oportunidad de decirte como llevaban el caso, no te han informado.


- ¡No les has dado paz! – Reprochó de nuevo el dueño de la casa. – Quizá si les hubieras dejado expresarse, habríamos sabido a que han venido.


- Está bien. Les daré una oportunidad, Julián. – Miró a su primo y le dijo a modo de advertencia – Pero no me dan confianza. Si no lo consiguen, los siguientes los buscaré yo y no se hable más.


- Me parece bien, pero solo si no consiguen nuestro objetivo. – Suspiró y mostró su mejor sonrisa – Ojalá consigan traerlo. Tengo tantas ganas de verlo de nuevo.


- Ciertamente, ha pasado mucho tiempo desde que no se deja caer por aquí, primo, aunque no sé cómo estás tan convencido que aún está ahí. No ha dado señales de vida desde hace demasiado tiempo.


Miró a su primo Valentín a la cara y le dijo:


- La esperanza es algo que nunca se pierde, además de que la sangre llama y siento que está ahí, aunque no diga nada. – En su cara se mostró una sonrisa enorme – Ya tengo ganas de ver de nuevo a mi hermano. – Se borró de nuevo la sonrisa para dar paso a una cara triste - Y no te digo mis padres, que hace mucho perdieron la esperanza.


- Los tíos es otro cantar, más si conseguimos traerlo de vuelta, será como devolver la primera a este invierno constante.


- Así es primo, así es. 

LA PRUEBA DE FUEGO

Las dos semanas restantes pasaron en un abrir y cerrar de ojos para los integrantes de la agencia de detectives Kido. Shun no se dejaba ver nada más que para despedir el día y acoger uno nuevo, pasando todo el tiempo entre el taller y el apartamento de, su ahora pareja, Hades. Cuando llegó el día, fue Shun el que llamó a Radamantis para que se pasara a recoger a su pequeña.


Casi al llegar la noche, Radamantis se pasó por el taller para ver cómo había quedado. Lo  que vio, le dejó sorprendido. Su pequeña ya no era negra completamente.


En un merecido empeño, Shun le había pintado una llama en la parte trasera a la altura del tubo de escape, que formaba la llama central, con un rojo intenso propio del mismo color fuego. Radamantis quedó sin habla por un momento, hasta que pudo reaccionar.


- Impresionante – Se acercó a la moto y la acarició por completo, rodeándola como si la viera por vez primera. – El aspecto es impresionante, faltará ver el interior – Miró a los ojos a Shun.


Shun le entregó la llave de la moto para que la pudiera probar.


- No. – Alzó la mano para hacerle entender que no cogería la llave de la moto – A las 10, acude a este lugar – le entregó un pequeño papel con un mapa dibujado – Tú la probaras esta noche. Tan solo trae un casco y a la pequeña, el resto del equipo lo llevaré yo.  – Volvió a acariciar la moto y tras separarse de ambos continuó - No aceptaré un no por respuesta. Por cierto – se giró para mirar al mecánico – aunque parece que Hades te ha cogido cariño, no quiero que te mezcles con él. Ahora, como mi corredor – se acercó al chico y le alzó el mentón – me perteneces solo a mí – y le dio un fuerte beso en los labios.


Shun al notar el contacto, se separó bruscamente de Radamantis.


- Que corra para ti, no quiere decir que te pertenezca.


- Veo que no lo entiendes, pequeño – Lo atrajo hacía el, sujetándolo fuertemente de la cintura. Shun intentó soltarse del abrazo, pero no lo consiguió. Radamantis ejercía mucha fuerza y le resultaba imposible soltarse – Tarde o temprano, todos me pertenecéis y tras tu trabajo, creo que te has ganado un buen puesto en  mi cama sin haber siquiera pasado por ella.


Tras soltar esto, Radamantis volvió a buscar la boca de Shun, pero este le respondió mordiéndole el labio inferior, provocando sangrar al mayor y haciéndole soltarlo del abrazo al que le tenía sometido. Radamantis conteniendo la rabia, se incorporó y se dispuso a dejar el taller, no sin antes advertir a Shun, que estaba inmóvil al lado de la moto debido al miedo del momento.


- Te advierto que no tengo paciencia para amaestrar gatos salvajes. – Se recolocó la chaqueta y miró amenazante a Shun - Nos veremos esta noche en donde hemos quedado. Procura no retrasarte.


En cuanto Radamantis salió del establecimiento y Shun pudo reaccionar, se dirigió a los servicios para tratar de calmarse. Ahora sí estaba asustado por lo que le podría pasar. Respiró profundamente, tras lavarse la cara y sacó su móvil, levantó la tapa con intención de llamar a Hades, pero encontró un nuevo mensaje del mismo.


“Tranquilo. Esta noche estaré contigo”.


Tan solo leerlo y volvieron a él su sentido común y su razón de ser. Respiró de nuevo con los ojos cerrados a la vez que guardaba su móvil, de nuevo en su bolsillo. Se volvió y se miró al espejo. Tenía una pequeña herida en el labio, tras morder a Radamantis y este separarse bruscamente, se había provocado un pequeño corte en el labio inferior.


- Mierda. ¿Quién me mandaba a mí meterme en esto? – Se enjuago de nuevo la cara y se quedó en esa posición hasta que consiguió tranquilizarse.

Tras cambiarse, salió del taller y se dirigió con la moto de Radamantis a su casa.


La verdad es que estaba satisfecho con los cambios que había realizado en la moto. Aunque estaba asustado y no deseaba hacerlo, sabía que debía hacerlo, por el bien de su familia y por el suyo propio.


No quería imaginarse que haría Radamantis si no se presentaba en el lugar. Llegó al apartamento y dejó la moto guardada en el garaje que compartían con el resto del bloque y se dirigió a prisa a casa, donde esperaba ver a su hermano.


- Esta noche hay carrera – Fue todo lo que llegó a decir – A las 10. – Buscó en el bolsillo de la chaqueta y le entregó el mapa a su hermano – aquí.


Ikki miró el mapa que le había entregado su hermano y le devolvió la mirada. Shun realmente parecía pálido. Se levantó y le abrazo para calmarlo.


- Tranquilo. Verás como todo sale bien. – Ikki besó la cabeza de su hermano que estaba resguardada en su pecho. – Tranquilo.


El resto de los chicos fueron al apartamento para animar a Shun. Cuando llegó la hora, Shun bajó de su habitación con unos jeans de color azul y un polar de cuello vuelto del mismo color que la noche dejaba ver.


Acabó de bajar la escalera y respiro profundamente.


- Bueno, ya me voy – Volvió a ser el de siempre, mostrándoles una sonrisa a los chicos – Voy a ver qué tal han salido las reparaciones

Ikki se acercó apresuradamente a su hermano.


- Ten cuidado. – Le abrazó y Shun se lo devolvió – No voy a pegar ojo hasta que vengas.


La hora había llegado. Soltó a su hermano y tras volver a respirar hondo, cogió su chaqueta de motorista y las llaves de la moto de Radamantis, camino a la dirección que le habían indicado.


Allí, en aquella explanada donde habían quedado, se encontraban los tres chicos de la banda, esperando a sus corredores. Hades, preocupado como estaba por Shun, decidió asistir y se presentó donde sabia ellos estarían.


- ¿Qué haces aquí?- Radamantis se le acercó y lo miró con mala cara.

Hades al ver el labio herido de Radamantis, imagino lo que había pasado.


- Parece que te haya arañado un gato – Aunque su actitud fue fría y distante, los ojos de Hades mostraban la rabia contenida.


- No deberías de tratar más de lo necesario. – Las palabras de Radamantis volvían a indicarle lo que llevaba en mente – Es mío, ¿Entiendes?


Hades iba a reprochárselo, pero en ese momento se acercaron dos motos al lugar.


- Ya llegan – Minos se acercó a Aiacos y ambos se besaron apasionadamente. - Que gane el mejor, cariño. – Aiacos asintió a lo comentado por su pareja.


Las motos se frenaron cerca de los allí presentes y dos chicos bajaron de ellas. El chico que corría para Aiacos era un chico de pelo largo de color castaño claro. Llevaba el pelo sujeto con una media coleta y llevaba ropa de motorista de competición. A su lado, otro chico con el pelo corto de color rubio se apresuraba a dejar el casco sobre la moto de Minos. Se miraron y se acercaron a la pareja.


- Estos son los hermanos que correrán para nosotros, Radamantis. – Aiacos miró con supremacía a Radamantis.


- ¿Dónde está el gatito? ¿Se ha escondido por miedo al agua? – Aiacos río ante la ocurrencia de su pareja, a la vez que se ponía al lado de Minos.


Una luz se acercaba hacia ellos al son de un sonido inconfundible a motor nuevo. La moto irreconocible a simple vista, se acercó aceleradamente a donde se encontraban y frenó derrapando al tiempo que les mostraba ese fuego en su parte trasera. Aiacos y Minos quedaron boquiabiertos al ver que se trataba de la moto de Radamantis.


Este al ver sus caras, sonrío y se acercó con prepotencia al conductor de la misma. Shun se quitó el casco dejando ver su melena castaña, que en estos momentos iba sujeta a la nuca por una coleta.


- Ponte esto – Radamantis le acercó una bolsa en la que habían unas botas y una chupa de motorista. Se giró a sus compañeros y les dijo – Ya estamos todos.


Hades quería acercarse a Shun para desearle suerte pero sabía que no era conveniente ya que Radamantis no les quitaba ojo de encima. A sabiendas del interés de Hades, Radamantis se acercó a Shun, que trataba de ponerse las botas apoyado en la moto. Se acercó hasta quedarse a la altura de su cuerpo, cosa que hizo que Shun dejara lo que estaba haciendo y tratara de separarse, pero Radamantis le agarró del brazo derecho y le miró a la cara.


 - Lo de hoy es solo una prueba, no tienes por qué ponerte nervioso por esto. – Como era consciente que Hades les estaba observando, atrajo hacia sí a Shun y le susurró al oído – Si no das placer en la carrera, me la darás en la cama. – Se volví a separar al ver que Shun trataba de zafarse del agarre – Tenlo presente.


Shun, tras soltarse del agarre de Radamantis buscó la mirada de Hades. Hades le miró para tratar de tranquilizar a su pareja.


- No te asustes gatito. Un poco de agua no te va a hacer daño. – Shun escucho lo que Hades le decía y supo escuchar entre líneas lo que su amante le indicaba “No te asustes. No te va a hacer daño”.


Cuando todos estuvieron preparados, se montaron a sus motos y se dirigieron a lo que sería la línea de salida.


- Bien El recorrido es el siguiente. – Dijo Minos mientras les entregaba un mapa a cada uno de ellos. – Al final de la colina encontrareis tres banderas.


- El primero que la traiga será el ganador de esta treta. – Continuó Aiacos.


- Aunque esto es solo un entrenamiento, no será fácil.  Como veis el recorrido es bastante difícil y más con la oscuridad de la noche.  – Ahora fue Radamantis quien siguió


- A mi señal deberéis marchar. Este es el punto de llegada. Aquí os estaremos esperando. – Hades decía esto, al tiempo que se disponía en el lado derecho de la línea de salida y sacaba una pistola de fogueo.  – Hades miró a los tres corredores mientras pasaba por delante de ellos, recogiendo los mapas y le mostró a una sonrisa tranquilizadora a Shun – Buena suerte. – levantó la mano al cielo y apretó el gatillo.


Shun se había preparado mientras Hades pasaba por la línea de salida. En cuanto se oyó el disparo, salió apretando el acelerador, consiguiendo  levantar una nube de polvo, que fue incrementada por el provocado de las otras dos motos. Era incapaz de definir la sensación. El corazón le brincaba en el pecho, como intentando salir de él. Bajó el pecho hasta casi tocar la moto y la aceleró un poco.


Miró por el retrovisor para divisar una moto, casi chafándole los talones. Al ser una noche sin luna no podía divisar de quien se trataba, hasta que estuvo tan cerca que pudo apreciar un color rojo en la misma. El corredor de Minos consiguió ponerse a su lado, mientras el otro le seguía de cerca. Aceleró de nuevo un poco más y consiguió dejar atrás, de nuevo a los chicos.


Una curva cerrada y cuesta arriba se les presentó en el camino. Hecho mano al freno para poder subir bien la cuesta, provocando que se ubicaran a su costado, esta vez la moto de Aiacos se le aproximó con la intención de adelantarle. Miró al frente y se encontró con unas luces bajando la pendiente. Se hizo a un lado, permitiendo que la moto de Aiacos le adelantara evitando así el coche que descendía, pitándoles fuertemente.


“Mierda” pensó. Se armó de coraje, pensando en las palabras de Radamantis y aceleró la moto un poco más. Esta reaccionó a la perfección, ubicándose al rebufo de la moto de Aiacos. Aprovechó que la curva siguiente le favorecía la dirección y volvió a colocarse en cabeza, pero la moto de Minos le siguió y ahora estaba pegada a su rebufo.


“Tengo que salir de aquí” e instó un poco más de gas al motor. Poco a poco iba ganando ventaja. “Ahí están” acababa de ver las banderas. Colocadas a la parte izquierda de una curva que llevaba la misma dirección. Tendría que impedir la inercia lo suficiente para hacerse con una bandera, más no era fácil. Los chicos le seguían de cerca y parecían impedirle el paso hasta ellas. “Ya está” tenía claro lo que iba a hacer, metió caña al motor y se dirigió más allá de la cuesta, pasando el lugar donde estaban las banderas, mientras los demás trataban de alcanzar las suyas, Shun dio una cabriolea con la moto y como si de una moto de Cross se tratara subió por el montículo en dirección contraria, haciéndose el primero con una bandera y bajando del montículo hacia la que sería ahora, la línea de meta, ante la mirada incrédula de sus rivales.


Ahora todo el recorrido era cuesta abajo, por lo que le sería más fácil, pero sus rivales no se dejaron amedrentar y tras conseguir su propia bandera, apretaron los motores de sus respectivas motos para tratar de alcanzarle.


10 kilómetros de recorrido hasta la meta, no quedaba mucho. Un par de curvas pendientes más y podría llegar a la explanada, aunque lo mismo pensaron sus contrincantes y tras acelerar las respectivas motos, consiguieron ponerse a su nivel al llegar a la explanada, donde apenas 5 kilómetros quedaban para llegar a meta. Se colocaron los tres al mismo nivel.


La carrera estaba más que anivelada, no se podría decir cuál era el mejor de ellos. Solo unos metros y habría cruzado la meta, pero en el último momento, los otros competidores le acorralaron entre ambas motos y comenzaron a empujar la moto, tratando de hacerlo caer. A punto estuvo la moto de volcar, más Shun freno en seco la moto, haciendo que los dos corredores chocaran entre ellos y esquivándolos mediante una cabriolea, consiguió meterse de lleno en la meta, ante la atenta mirada de los propietarios.


Freno del todo mediante derrape, paro la moto, tiró la bandera, se quitó el casco y se dirigió corriendo a donde estaban los otros corredores.


- ¿Estáis bien? – Se agacho para ver a los chicos.


- Perfecto. Simplemente perfecto – Radamantis asió a Shun por los hombros, al tiempo que los otros dos corredores se levantan y se sacudían el polvo junto a Minos y Aiacos que habían acudido a su ayuda.

Tras esto, cada uno de los propietarios dejó a los corredores a sus respectivas casas, llevándose las motos con ellos. Hades, ya más tranquilo, se subió a su moto y se dirigió a su apartamento para descansar. 

 

UN POCO DE CALMA

Mientras Hades se acomodaba en su casa, Radamantis, Minos y Aiacos se encargaban de dejar a sus queridos corredores en su casa. Aunque sentía algo de euforia por haber ganado la carrera, sentía un poco de miedo por tener que estar a solas con Radamantis.


Ese rubio había sabido imponerle no solo respeto, sino que había conseguido que naciera el miedo en su interior. El viaje hasta su casa trascurrió sin problemas, pero no fue todo tan pacifico cuando acabaron con el recorrido.


En cuanto llegaron al bloque de apartamentos, se bajó a toda prisa para disponerse a marchar a su casa.


- ¿No me invitas a pasar?


Radamantis, que había notado la incomodidad de Shun, se había bajado de la moto y la había aparcado a prisa, para poder seguirle hasta su apartamento. Shun se apresuró a contestarle al ver los movimientos del rubio.


- No vivo solo. Será mejor que me vaya.


Se giró apresurándose a subir los primeros escalones que llevarían al primer piso de apartamentos, pero Radamantis le alcanzó al final del rellano. Le sujetó del brazo y tiró de él, provocando que Shun se girara y quedara pegado al cuerpo del rubio.


- No voy a dejar que te marches tan fácilmente.


- ¡Déjame!


Empujó a Radamantis y consiguió soltarse del agarre al que estaba sometido. Se giró de nuevo y siguió subiendo las escaleras a toda prisa para escapar del rubio. Las escaleras que siempre le parecían escasas, se habían triplicado, haciendo que cada tramo fuera un infierno.


En cada escalón, podía sentir la presencia del rubio que le pisaba los talones. Comenzó a buscar la llave de su casa, con la esperanza de entrar corriendo en la misma y cerrar la puerta para que le dejara en paz. Se había entretenido buscando las llaves y creyó haber llegado al rellano, quedando a unos pocos pasos de su casa, pero fue traicionado por el último escalón, haciendo que cayera en el rellano.


Radamantis aprovecho la oportunidad para atraparlo de nuevo. Lo levantó por el brazo y asió su cintura apretándolo contra su pecho. Trató de besarlo, pero Shun le giró la cara. Disgustado, le soltó y le pego un puñetazo haciendo que Shun cayera de nuevo al suelo.


- ¡Te dije que no tengo paciencia para amaestrar gatos salvajes!


Se acercaba de nuevo a Shun, pero la puerta de un apartamento cercano se abrió. De allí salió un chico que con paso firme se dirigió hacia Radamantis y tras tocarle en la espalda, le propinó un fuerte golpe en la cara.


Ahora era Radamantis el que estaba en el suelo tocándose el labio, roto por el golpe. El chico se acercó a Shun y le ayudo a levantarse.


- ¿Estás bien Shun?- Shun se aferró al cuello del muchacho que se mostraba frío como nunca lo había visto.


- Vamos a casa ikki - Dijo tras separarse de su hermano y juntos se dirigieron al apartamento, cerrando la puerta tras de sí, dejando a Radamantis mirando a la puerta.


Se levantó del suelo, movió la mandíbula y miró a la puerta por donde había desaparecido su corredor.


- Juro que esta me la pagas, niñato.


Se colocó bien la chupa y desapareció del lugar, dejando a un atemorizado Shun en los brazos de su hermano.


-¿Quién coño era ese? - Ikki lavaba la cara de su hermano para curarle el corte producido por el golpe.


- Radamantis. Ese es el tipo para el que corro. � Shun se encontraba sentado en la taza del WC mientras esperaba a que su hermano le curara la herida.


- Esto empieza a no gustarme. Hablaré con los Solo. - Se acercó con un bote de povidona yodada y le inclinó la cabeza a su hermano pequeño para poder curarlo mejor. - No pienso consentir que te pase nada. No me gusta nada ese tío.


- ¡Escuece! - Se quejó por el escozor provocado - Estás loco si crees que me va a dejar en paz por dejar de trabajar para los Solo. - Se apartó de su hermano para mirarlo a la cara - ¡Incluso sabe dónde vivo, Joder!


- ¡Tranquilo Shun! No permitiré que te pase nada. ¡Eso lo juro! - Por la rabia del momento, atrajo a su hermano del mentón - Ahora ven que te cure eso.


Esa noche ninguno de los dos pudo dormir. Ikki por miedo a que ese desgraciado le hiciera cualquier cosa a su hermano pequeño, mientras este no pudo dormir pensando en lo que sería capaz de hacerle si no ganaba la carrera importante, que sería en dos semanas.


Aunque no fueron los únicos que no pudieron dormir esa noche, puesto que Hades no consiguió dormir preocupado por si a su chiquillo le había pasado algo. Tan pronto apareció un nuevo día, Shun recibió una llamada a su móvil.


Tras una larga conversación quedaron en comer, por lo que a las 13.00, puntual como era usual, se presentó en casa del moreno para salir desde allí a comer.


Hades abrió la puerta de su apartamento con una sonrisa, dispuesto a comerse al de ojos verdes, pero cuando vio el corte en la cara de su pareja, le cambio el semblante a uno serio y tras hacerle entrar con prisas y cerrar la puerta, mostró su preocupación.


- ¿Ha sido ese desgraciado? ¿Qué te ha hecho?


- Tranquilo Hades, no es nada.


Trató de calmarlo dándole un beso en la boca, mas no fue correspondido. Hades separó al menor y le sujetó del mentón para ver mejor la herida.


- Juro que me las va a pagar. - Soltó a Shun y se apresuró a coger su chaqueta.


- Espera - Shun le sujeto del brazo y trato de hacerlo entrar en razón - De verdad, no es nada. Estoy bien. - Soltó al moreno al ver que le atendía - Además la carrera es en dos semanas - Le mostró una sonrisa al mayor.


- Shun, no pienso tolerar que te haga daño. Ahora mismo voy a verlo para que busque a otro corredor.


- ¡No! - Shun se apresuró a cortar la conversación. No podía dejarlo ahora. Necesitaba llegar hasta la carrera para obtener la información por su hermano y sus amigos. - Estaré bien.


- ¿No? - Hades miró incrédulo a su pareja - ¿Por qué te empeñas tanto en lo de la carrera? ¿Qué te ha ofrecido para que quieras continuar? ¿Por qué te rebajas tanto?


Shun no podía aguantar más. Necesitaba confesarse y contarle a Hades el motivo de tal empeño, por lo que suspiró y se dirigió al sofá, donde se dejó caer. Hades dejó la chaqueta de nuevo en su lugar y se acercó a Shun, le quitó la chaqueta de las manos y tras dejarla a un lado, se sentó en la mesita de café frente a Shun apretando las manos del menor entre las suyas.


- ¿Qué pasa? - Le habló en un tono tranquilo pero preocupado. - ¿Por qué sigues con esto? - Levantó la cara de Shun para poder enfrentarse a sus ojos - ¿Hay algo en lo que yo pueda ayudar?


Los ojos de Shun se habían comenzado a nublar. De verdad que no quería continuar, tan solo quería estar con Hades y olvidarse del asunto de la investigación, pero no podía.


Ante la tristeza que había invadido la cara de Shun, Hades le abrazó tiernamente.


- Shun, puedes confiar en mí. - Separó el abrazo para sujetarlo de los hombros - Necesito que confíes en mí para poder ayudarte.


- Hades - Dijo su nombre como en un susurro, a lo que Hades respondió besándole tiernamente. - No puedo dejarlo ahora. - Suspiró escondiendo sus ojos verdes tras los parpados - Aun no.


Hades acabó por separarse y tras suspirar, se levantó de la mesita en donde estaba sentado y se dirigió a la cocina, de donde regreso unos instantes después con unos panfletos de comida a domicilio. Shun aun estaba pensativo en el sofá cuando Hades le entrego unos panfletos.


- Mira a ver que quieres comer. Creo que será mejor que nos quedemos aquí.


Shun miró los papeles un momento y sin saber porque decidirse se los devolvió a Hades.


- Lo que sea estará bien. Lo dejo a tu elección.


Hades aceptó los papeles y tras mirarlos unos segundos, levanto la vista hasta Shun.


- ¿Qué tal comida árabe?


- ¿Árabe? - Shun parecía extrañado - Nunca he probado comida árabe.


- Hecho entonces. Yo me encargaré de pedir la comida, pero, - Le hizo una señal a Shun en dirección a la cocina - Tu preparas la mesa.


Shun asintió y se levanto un poco más animado a realizar la tarea que se le había encomendado.


Cuando la mesa estuvo preparada, se abrieron unas cervezas y se acomodaron de nuevo en el sofá, mientras esperaban la llegada de la comida. Shun pego un trago de su cerveza y se armó de valor.


- No puedo dejarlo. Necesito llegar hasta la competición.


Hades trago el líquido que refrescaba su boca y separó la botella de su boca.


- ¿Necesitas? ¿Por qué?


Shun agachó la cabeza, mirando a la cerveza que tenía en las manos, que a su vez estaban apoyadas sobre sus piernas. Arqueó las cejas y movió la cabeza como aceptando la situación.


- Por mi hermano. - Levantó la mirada para enfrentar a los ojos azules de su compañero - él necesita que llegue a la carrera.


Aunque Hades guardó silencio, sus ojos eran todo un poema, pues en ellos se podía apreciar lo confundido que le habían dejado las palabras de Shun. Ante esta mirada, el menor prosiguió con la explicación.


- Mi hermano y unos amigos forman una agencia de detectives y necesitan cierta información sobre la banda.


Shun no aguantó mucho. Se sentía traicionero y vil, le daba la sensación que se había aprovechado de Hades para infiltrarse en la banda, aunque él desconocía que el chico moreno formaba parte de la misma, era una sensación que no podía evitar. Se derrumbo y de sus ojos verdes brotaron las lágrimas de la impotencia que sentía.


- Lo siento. Yo no sabía que eras parte de esto. Nunca quise...


No pudo decir nada más, pues su boca estaba siendo invadida por la del moreno. Hades había apreciado de corazón que el chico le fuera sincero. Ni que decir tiene que no podía ver a su pequeño en esas condiciones. Le destrozaba el alma verlo tan apenado y entristecido, cuando él siempre le había mostrado su lado alocado y divertido.


Shun se dejó llevar y acabaron profundizando el beso, mas los ojos de Shun seguían empapando sus mejillas. Comenzaron un juego de lenguas que fue interrumpido por el timbre de la puerta. Hades se separóy tras apoyar su frente en la de Shun, le limpió las lágrimas derramadas.


- La comida.


Y así fue.

La comida había llegado.


Shun se levantó del sofá y se juntaron en la mesa para comenzar a devorar los alimentos que acaban de llegar. Cuando Hades vio que Shun se encontraba más tranquilo, tomó aire para indagar un tanto más en la declaración de Shun.


- ¿Cómo nos encontrasteis? No es fácil dar con nosotros.


Shun dejó su plato para mirar a Hades, trag´´o lo que estaba en su boca y contestó a la pregunta.


- Mas bien fue casualidad. Yo hago apaños en el taller al que lleva Radamantis su moto. Le pidió unas mejoras al jefe y puesto que me tiene confianza me dejó hacerle los arreglos. - Suspiró y miró a su plato de nuevo - aunque nunca pensé que tuviera nada que ver, un día me dijo que buscaba a un corredor y me dio una tarjeta. - Levantó de nuevo la mirada y se ruborizo - La dirección indicaba el bar en donde nos encontramos y lo de después ya lo conoces.


Hades rio ante las imágenes que le llegaron a su cabeza.


- Yo quiero volver a conocerte como ese día.


- ¡Hades!


- ¿Qué? No he dicho ninguna mentira.


El resto de la comida fue amena y al igual que la tarde pareció desaparecer tranquilamente, mientras los tortolitos se hacían arrumacos en el sofá y veían el televisor.

LA PRESENTACIÓN

Una semana tras el incidente con Radamantis, Ikki y los chicos se dirigieron a la casa de la familia Solo, donde les dejaron en una sala a esperas de la llegada del dueño.


- Espero no haberles hecho esperar demasiado.


Justo detrás de Julián entró el policía Valentine provocando a los presentes nada más pisar la sala.


- Espero que no nos hagan perder el tiempo.


Ikki, que comenzó a incomodarse al verle, respondió a su acusación.


- Siempre y cuando nos sea posible, daremos los detalles de lo que hemos obtenido.


Julián sonrió ante el atrevimiento del chico y reprochó a su primo.


- Valentine, por favor, déjanos a solas. Yo me encargo.


Una vez se quedaron solos, Julián se sentó en la silla tras el escritorio y miró a Ikki esperando que comenzara a soltar la información.


- Conseguimos infiltrarnos en la banda y hemos obtenido algo de información que queríamos compartir.


- Soy todo oídos – Se acomodó mejor en su asiento.


- Bien, hace un mes que conectamos con la banda. Hay cuatro tipos en ella. Para el que corremos se llama Radamantis.


- ¿Radamantis? – Julián había abierto los ojos, si su memoria no le fallaba ese el nombre de uno de los amigos de la persona que andaba buscando – Prosigue.


- Los otros tres tipos, sus nombres son Minos, Aiacos y Hades

Julián se levantó de golpe de su asiento al escuchar ese nombre. Ya no le cabía ninguna duda, ahora solo necesitaba llegar hasta él, más no le sería fácil. De momento, tendría que esperar a que se involucraran un poco más, para averiguar como encontrarle. Se quedó mirando por la ventana, mientras los chicos investigadores esperaban su consentimiento para seguir. Julián suspiro y tras darse la vuelta, les instó a que continuaran narrando.


- En un par de semanas habrá una carrera a las afueras de la cuidad. Aunque por lo que sabemos – Ikki miró a sus compañeros – sus carreras son un tanto ilegales y además son unos tipos peligrosos.


- Sé que son peligrosos y que sus carreras son ilegales. Yo mismo lo pude ver con mis ojos, más… - Se dirigió de nuevo al escritorio y se volvió a sentar – el cuando y el donde se realice la carrera sí me interesa. Podríamos hacernos con ellos ahí mismo.


- ¿Hacernos con ellos? – Preguntó Shiryu


- Sí. Si los persigo es porque los quiero encarcelados. Pagarán por lo que un día me arrebataron – Pego un puñetazo en la mesa del escritorio, haciendo que los chicos se callaran, más Ikki reaccionó al pensar en lo que le pasaría a su hermano.


- Pero si se presenta allí la policía, ¿Qué ocurrirá con nuestro infiltrado? – Ikki no podía desvelar la identidad de su hermano. No podía cometer dicho riesgo.


- No te preocupes. Si conseguimos llevarlos donde merecen, tu chico no tendrá ni una sola mancha en su expediente.


- ¿En su expediente? – Preguntó Seiya – Él no tiene expediente policial.


- Ohh.. – Julián parecía un poco preocupado – Entonces va a ser un poco más complicado, pero aun así, quedará intacto.


Ikki parecía haber recuperado el aliento que perdió al pensar en que le abrirían un expediente a su hermano por su culpa. Se hecho para atrás, suspiró y miró el alto techo de la habitación.


- Bien - bajo de nuevo la mirada – En cuanto sepamos donde y cuando, se lo comunicaremos – Se levantó con la intención de marcharse, más cuando ya todos estaban en pie, Julián prosiguió con sus peticiones.


- Por favor, traten de averiguar en que líos anda metido Hades. - Trató de disimular la incertidumbre de la que era presa y habló con suficiencia. – Es importante.


- Así lo haremos.


Los chicos salieron de la habitación dejando a Julián aparentemente solo. Valentine salió de una puerta tras el escritorio oculta tras un espejo.


- Al final me va a tocar reconocer que son buenos.


- ¿Escuchaste Valentine? Mis sospechas eran ciertas – La cara de Julián parecía un poema, estaba contento, tanto que no pudo evitar que sus ojos se nublaran de la emoción. Se limpio las pocas lagrimas que cayeron y se volteó a ver a su primo.


- Valentine, deberás preparar a tus hombres, pues el día de la carrera quiero que te hagas cargo de ellos.


- Julián, ¿Qué le va a pasar al cómplice de los detectives? Sabes que no va a ser fácil que salga indemne.


Julián suspiró y enfrentó la mirada de su primo.


- Lo único que me importa es que mi hermano salga ileso y que no lo apreséis. Sabes que es mi máxima prioridad. Con respecto al chico… Siempre podemos decir que no sabíamos que era él.


Los chicos se dirigieron al apartamento de Ikki en el auto del mismo.


- No me gusta la actitud de ese tío. – Fue Hyoga quien replico.


- Me da que no va a ayudar a Shun, si es que lo agarran. – El turno de Seiya llegó y plasmó lo que le rondaba por la cabeza.


Ikki suspiró ante el comentario del castaño de ojos oscuros, pues era algo que a él también le rondaba.


- No creas que no me he dado cuenta Seiya. Ese tío solo le interesa lo suyo y me da que no nos va a echar una mano.


- No podemos partir de esa base. Quizá nos ayude como ha indicado – Trató de calmar los ánimos Shiryu, más ni el mismo creyó en lo que estaba diciendo.


Cuando se quisieron dar cuenta, ya habían llegado al garaje del apartamento. Cuando llegaron y abrieron la puerta del apartamento encontraron a un chico desconocido sentado en el sofá. Ikki se incomodo y miró a sus amigos como advirtiéndoles que podría ser uno de la banda. Shun que escuchó la puerta, salió de la cocina llevando un paquete de café en la mano.


- Hola chicos, llegáis justo a tiempo. ¿café? – Les preguntó mientras alzaba un poco el paquete.


- Yo sí. – Seiya se apresuró a contestar. La verdad es que tras la reunión con los Solo, necesitaba un café.


Hyoga y Shiryu también confirmaron la proposición, una taza de café siempre era bien recibida en cualquier época del año. Ikki no contestó, sin embargo se dirigió a donde estaba Shun y tras sujetarlo del brazo, lo entró a la cocina sin soltarlo.


- ¿Es uno de ellos, verdad? – Ni siquiera esperó contestación por parte de su hermano - ¿Es que estás loco? ¿Sabes lo que podría hacerte? ¿Y estando tu solo?


- Ikki – Shun se soltó tranquilamente del agarre de su hermano – No me va a pasar nada. No con él. Aunque sí es uno de la banda, no es mala persona y jamás me haría daño.


- ¡Ja! ¡Y un cuerno! ¿Qué “jamás” te haría daño? ¿Qué sabes de él? ¡Podría ser un asesino! ¡Y ahora está en nuestra casa! – Se alteró más si cabía - ¡En “MI” casa!


- Ikki, vale – A Shun no le había hecho ninguna gracia ese ultimo comentario por parte de su hermano – Te recuerdo que “TU” casa fue pagada con el dinero que saque de “MI” primer trabajo, al igual que “TU” agencia. Además si Hades fuera un asesino estaría muerto desde hace mucho tiempo.


Ikki palideció ante esas palabras. ¿Qué tan cercano era ese tal Hades de su hermano?¿Acaso se había implicado más de la cuenta en el asunto?. Las palabras de Shun eran realmente ciertas, por lo que no pudo ni quiso rechistar nada, tan solo cambió de tema.


- Yo también tomaré café. Pero lo hago yo. – Ikki le quitó el paquete de café de las manos - No quiero a ese tipo cerca de Seiya, sabes que siempre habla más de la cuenta.


Shun sonrió ante el comentario de su hermano dejándolo solo en la cocina. Nunca obtendría una disculpa por parte de Ikki, pero sabía perfectamente que su hermano cambiaba de tema, siempre que los demás tenían razón y él carecía de ella. No era algo que los demás supieran, más bien él lo sabía porque lo conocía mejor que nadie. Por algo era más que un hermano para él, era su confesor, su mejor amigo, su padre podría decirse.


En el salón la escena era de lo más extraña. Los chicos se habían acomodado en un sofá para dos, con tal de no perder detalle de Hades. Este solo los miraba sin saber que decir, desconocía quienes eran los chicos y cuan importantes eran para su pequeño “gato amaestrado”.


- Chicos, este es Hades, es… - Trató de encontrar un adjetivo que le cualificará.


- …un amigo del grupo – Hades acabó la frase por Shun, entendiendo que ellos desconocían su predilección por el sexo masculino.


Hyoga que no podía evitar sacar su frustración e ira, se removió incomodo en el sofá, al tiempo que miraba descaradamente al moreno.


- ¿Y se puede saber que haces con Shun? – Sin duda su pregunta iba con segundas intenciones.


- Lo que haga conmigo no es de tu incumbencia – Aclaró Shun con porte altanero. No recordaba tener que pedirle permiso a su ex para poder salir con alguien. De hecho fue Hyoga quien acabó con la relación para comenzar a salir con otras personas indistintamente de su sexo. Se relajó un poco al ver los semblantes intrigados de Seiya y Shiryu – Pero está aquí por que yo se lo he pedido. Necesitaba hablar con él. – Y se sentó al lado de Hades haciendo hervir más la sangre del rubio y provocando una sonrisa triunfal en el moreno.


Seiya y Shiryu que observaron la escena un tanto sorprendidos, se miraron y se iban a levantar para salir de ese triangulo, cuando llegó Ikki con el café, lo colocó en la mesita existente entre los dos sofás y se arrodillo en la alfombra para repartir el café.


Shun y Hades, tras ser mirado por Shun, repitieron los movimientos de su hermano y pronto Seiya y Shiryu siguieron a los dueños de la casa en la acción. Hyoga un tanto más reticente, suspiró agotado y se arrodillo el último, quedando justo en frente del moreno que le había arrebatado a su chiquillo.


- Ikki, este es Hades – Dijo Shun una vez Ikki había repartido los cafés – Es un amigo del grupo y me está ayudando en algunas cosas – Al oído de Ikki parecía que su hermano trataba de presentarle a Hades como más que un amigo, pero por su propia salud, prefirió dejarlo correr.


- Encantado – al tiempo que le entregaba su taza de café – Soy el hermano de Shun.


- El gusto es mío. – Dejando la taza de café en la mesa y mirándole directamente a los ojos – Shun me ha hablado mucho de ti y tenía ganas de conocerte. – Shun no pudo evitar sonrojarse un poco ante la declaración de Hades. – Quiero que quede claro que no tengo intención de hacer daño a Shun, es más, me gustaría ayudarle a dejar la banda, pero… – miró a Shun como tratando que no se enfadara por lo que iba a comentar – es un terco. No hace más que decirme que no puede dejarla.


- Normal, es que aún no puede… - Seiya había hablado, de nuevo, más de la cuenta. Todos lo miraron. Los chicos y Shun como queriendo matarlo en esos momentos, menos mal que ciertamente las miradas no matan, Hades lo miró incrédulo ante su comentario. ¿Qué le estaba ocultando Shun? ¿Qué era tan importante como para que no pudiera dejar la banda “aún”? – … es que él quiere competir. – Tragó saliva e imploró a los dioses para que ese comentario fuera creído por Hades. Vio como Shun cerraba los ojos y soltaba el aire que había mantenido preso en sus pulmones, no sin antes advertir la mirada de “te mato” que Ikki le proporciono.


- Tu debes ser Seiya – Hades le identificó como el charlatán, pues así le había definido Shun – Shun también me ha hablado de ti, – miró a Hyoga con mala gana – de ti Hyoga – miró a Shiryu con una mirada fraternal, como declarándolo un hermano más – y de ti Shiryu. Es un placer conocerlos al fin.


- El placer es nuestro – Fue Shiryu quien habló – Aunque lamentablemente no podemos decir lo mismo que tú. – Miró a Shun con dolencia, pues no les había hablado de ese chico, aunque por lo visto, él si conocía todo referente a ellos.


¿Todo? No. De seguro no le había dicho que eran detectives y que investigan a la banda, de la cual era parte, ¿o sí? Cambió su mirada a una dubitativa, que Shun supo captar en seguida, negando con su cabeza de un modo sutil, que solo fue percibido por Shiryu.


- Ya me imagino. Es mejor así. – Rio Hades – No es aconsejable que vaya diciendo por ahí que es amigo de uno de los cabecillas de la banda.


A Shun se le hizo espeso el café en la garganta, haciendo que casi se atragantara con el mismo. No quería que su hermano y sus amigos supieran que se había involucrado más de la cuenta y ¡tanto que más! ¡Y hasta que punto!. Aunque al decirles el nombre, ellos ya habían caído en la cuenta, Shun se sentía incomodo, pues él conocía hasta que punto eran “amigos” él y Hades. Hyoga, que pareció entender el porqué de su atragantamiento, se levantó de golpe y cogió su chaqueta.


- Me voy. Tengo cosas que hacer. – Miró directamente a Ikki antes de salir – Llámame cuando me necesites. – de un portazo abandonó el lugar.


- Discúlpalo. Ha tenido un mal día. – Trató de disculparle Ikki.

Shun aún estaba mirando la puerta, pensando en que quizás Hyoga aun sentía algo por él. Hizo ademán de levantarse para ir tras él, pero Hades la sujetó el brazo y le negó con la cabeza, cosa que provocó que se volviera a sentar donde estaba.


Todos parecían disfrutar de una velada tranquila, aunque no fue así para Shun, que estaba preocupado por Hyoga, quizá debiera aclarar algunas cosas con él. A la hora de despedirse, acompaño a Hades hasta donde había aparcado su moto.


- La verdad es que tenía ganas de conocerlos. – Declaró Hades con una sonrisa – son tal cual me los habías descrito. – Besó tiernamente los labios de Shun y este le correspondió un tanto apenado. Hades se separó y suspiró – No le des vueltas. Será mejor que se olvidé de una vez. No pienso permitir que te vuelva a hacer daño. – Shun no le quitaba los ojos de encima – Ni a él, ni a nadie ¿entiendes?, A NADIE. – Shun ante esas palabras se lanzó al cuello de Hades.


- Quédate conmigo, por favor.


- Shun – le apartó con delicadeza – Sabes que no puedo. No puedo arriesgarte más de la cuenta. Ya te estoy metiendo en un lugar peligroso y no quiero que sea peor. – Le besó en la frente, se puso el casco de la moto y se subió en ella – Te llamaré más tarde. – arrancó la moto y desapareció del lugar, dejando a Shun solo sumergido en sus pensamientos.

LA DESPEDIDA

Tras pensarlo solo un segundo, se puso de nuevo marcha.


Sabía lo que tenía que hacer. Lo había pensado durante la tarde y lo tenía muy claro.


Se dirigió hacia el centro de la cuidad, alejándose de su apartamento y lejos de donde pudiera encontrarse con Hades. Se presentó en una escasa media hora en el lugar a donde quería ir. Abrió la puerta del portal, que casi siempre estaba abierta, entró en el edificio y subió hasta el segundo piso recorriendo el rellano hasta llegar a la puerta marcada con un número 8.


Suspiró hondo y llamó a la puerta. Hacia años que no iba a ese lugar y no sabía si había sido una buena idea el acudir de nuevo.


- ¿Qué haces aquí? – El dueño abrió la puerta y le preguntó dolorido.

- Tenemos que hablar.


Hyoga se apartó de la puerta y le dejó entrar en la que era su casa. Shun se quitó el abrigo y lo dejó en el sofá. Todo estaba como él lo recordaba, a excepción de la televisión. Estaba un poco estropeada cuando estaban juntos, por lo que debió haberla cambiado al final. Hyoga se apoyó en la pared con los brazos cruzados mientras miraba como Shun se acomodaba en el sofá.


- ¿Y bien? – Se acercó a Shun y se sentó en el sillón adyacente.


- Hyoga, no quiero que estemos así. – Suspiró y apartó su mirada al suelo a la vez que sus dedos se movían nerviosamente – Esto me hace sentir mal.


- ¿Y? – Hyoga no apartaba su azul mirada del chico - ¿Crees que a mi me hace sentir bien?


- No he dicho eso. – Subió la mirada y se enfrentó a esos ojos azules – Tu tomaste esta decisión y yo la acepté. – Suspiró de nuevo, más no apartó su mirada del rubio – Nunca me opuse a tu decisión. Al menos, deberías dejarme rehacer mi vida.


- ¿Crees que no lo intento? – Hyoga se levanto – Todos los días me repito que fue mi decisión, que debo dejarte ir. No he conseguido olvidarte. – Señalo a la habitación en la que tanto momentos habían compartido – Cada mañana despierto creyendo que te encontraré a mi lado y cada noche, – Su voz se había vuelto angustiosa, como aguantando las ganas de llorar – cada noche me acuesto sabiendo que no volverás a ser mío y arrepintiéndome de un miedo infundado.


Se volvió a sentar y cubrió sus ojos con la mano derecha, como tratando de ocultar las lágrimas, que evidentemente ya estaban en su mejilla.


Shun se levantó de donde estaba y se sentó en el regazo del sillón donde Hyoga estaba sentado, apartó su mano y limpió las lágrimas del rubio. No supo si por el amor que le había procesado o por la confesión que Hyoga le acababa de hacer, pero sin darse cuenta, le estaba besando.


Era un beso dulce, triste, pero lleno de amor.


Hyoga cerró los ojos y le correspondió, como entregándole el amor que le había estado guardando todo estos años. Sin romper el beso y aun sin saber como, Shun cambió su posición y quedó sentado encima de Hyoga, con sus piernas a cada lado del rubio. El beso se volvió más intenso y acabaron jugando con sus lenguas, luchando por ver quien entraba más en la cavidad del otro.


Era un juego traicionero para ambos, pues sabían a donde les llevaría dicha lucha. Tomando aire como pudo, Hyoga se levantó del sillón llevando a Shun a cuestas mientras este se aferró a su cuello y se enredó con sus caderas. Luchaban aun con las lenguas por ver quien dominaba, cuando llegaron a la habitación y se dejaron caer en la cama.


Ahora era el momento, cesaron el beso y se miraron a los ojos. Hyoga supo que sería la última vez que tuviera a ese chiquillo, sería su regalo de despedida. Shun no sabía si estaba bien lo que iba a hacer, pues aunque amaba a Hades, Hyoga era una espina clavada en su corazón, quería sacarla aunque doliera y ese era el proceso, se despediría de su rubio como era debido.


- No sabes como te he extrañado – Susurró Hyoga al tiempo que aspiraba el aroma de Shun y besaba su cuello.


Notó como algo mojaba su mejilla y levantó de nuevo la mirada para encontrarse con la húmeda mirada de Shun. Se sintió culpable, ¿iba a hacer que Shun se acostara con él aun sabiendo cuan entregado era en el tema del amor? Suspiró y se incorporó en la cama.


- Lo siento – Hyoga se sentía cada vez más culpable por haberlo intentado siquiera – Debes quererlo mucho.


Shun se incorporó en la cama y quedó a la altura de Hyoga. Se limpió las lágrimas con el dorso de la mano y suspiró hondamente.


- Lo amo y es por eso que quiero seguir con esto. – Bajo un poco su cabeza para poder enfrentarse a los ojos de Hyoga – Quiero verte feliz y que no te duela verme con él. De igual manera quiero ser feliz y viéndote así… - Suspiró tratando de que no salieran las lágrimas de nuevo – Me duele Hyoga.


No espero respuesta, se levantó de la cama y se volvió a posicionar en el regazo de Hyoga, que lo recibió incrédulo. Lo besó y de nuevo, fue correspondido, con respeto y con amor, un amor que parecía querer unirles de nuevo, aunque fuera a modo de despedida.


Shun fue el que se lanzó y entre besos trató de quitar la camisa al rubio, que se dejó mientras disfrutaba del sabor de Shun. Se dejó caer en la cama arrastrando a Shun con él pues le sujetaba por debajo de la cintura. Intercambiaron posiciones y ahora Hyoga quien estaba encima, acariciando y besando cada parte del cuerpo de Shun a la vez que lo iba desnudando.


Sus ojos se perdían en el cuerpo del menor, atesorando cada segundo que pasaba junto a él, mientras Shun acariciaba la espalda del rubio entregándose a él, como cuando no había nadie más en el mundo que ellos. Sus dedos se enredaron con los cabellos rubios y tras tirar delicadamente de él, buscó de nuevo su boca y se fundieron en otra guerra de lenguas. La temperatura de sus cuerpos iba aumentando a la vez que lo hacían los latidos de sus corazones. Unos movimientos más en el lecho y ya estaban completamente desnudos, rozando sus endurecidos y ansiosos miembros.


Shun se separó de la boca de Hyoga y dejó escapar un gemido ante el tacto de la mano de Hyoga, que ahora estaba acariciando su entrepierna a la vez que se separaba de su cuerpo. Shun separó un poco sus piernas dejando que Hyoga se acomodara entre ellas. Ahora fue Hyoga quien busco la boca de Shun y la invadió tratando de aminorar el quejido que Shun soltó por la creciente y dura invasión en su cuerpo. Noto como Shun le arañaba la espalda debido al dolor que le producía la penetración y supo que se relajó cuando abrió las esmeraldas que tenía por ojos y cesaron los arañazos.


Comenzó a moverse dentro del cuerpo de Shun, al principio lenta y delicadamente, más incrementando la intensidad de las envestidas buscando el placer compartido. Soltó la pierna derecha de Shun para comenzar a acariciar el miembro del menor, que gemía cada vez más. Hyoga seguía con los ojos abiertos, atesorando ese momento, que sabía sería el último con “su” chiquillo.


Debía dejarlo marchar y tratar de rehacer su vida, más ahora disfrutaría de él como si no existiera otro día. Shun gemía involuntariamente por el placer que le producía Hyoga y más ahora, que le estaba masturbando. Las embestidas eran frenéticas en esos momentos cercanos al clímax y no tardaron. Shun gimió y se aferró clavando las uñas, de nuevo, en la espalda de Hyoga al tiempo que se descargaba en la mano de este humedeciendo ambos vientres. Hyoga con ese último empujón llegó dejando todo su fluido en el interior del menor.


Buscó los labios de Shun y los encontró de nuevo, aunque un tanto más distantes. Salió de su cuerpo y busco su mirada, pero la encontró bañada en lágrimas silenciosas y calladas. Supo entonces que había obrado mal, que había hecho que Shun fuera infiel a su pareja y no una pareja cualquiera pues al parecer, había llegado pronto al corazón de su pequeño.


- Lo siento. – Se incorporó para ir al baño – Pero estate tranquilo, por mi parte no sabrá nada.


- Hyoga – Fue lo único que Shun atinó a decir.


Se sentía horrible, una mala persona. Lo había buscado para decirle adiós al rubio y así poderlo sacar de su corazón, aunque sabia que no era lo correcto, pues su corazón pertenecía a Hades y era ahí donde estaba el problema, pues se había entregado a otro sin siquiera meditarlo un poco.


Hyoga conocía muy bien a Shun y sabía por lo que estaba pasando. No por algo había sido su pareja durante años y aun lo sería si no fuera por su hermano. Cuando este le busco para formar la agencia le entró miedo. Miedo a que descubriera cuan unido estaba a su hermano y fue por eso que decidió dejarlo. ¿Y que había conseguido a parte de dolor y sufrimiento para ambos? Ahora Shun era feliz con otra persona y tuvo que volver él a fastidiarlo todo.


- Shun – Se acercó a Shun y le abrazó con todo el amor que sentía por él – Juro que nunca lo sabrá. No por mí. – Se separó y le miró a los ojos mientras limpiaba sus lágrimas. – De verdad, mereces ser feliz y parece que él te hace serlo, ¿verdad?


Shun asintió cerrando los ojos y tomando las manos de Hyoga que aún estaban aposentadas en sus mejillas. Hyoga le besó en la frente y lo atrajo de nuevo a su pecho. Tras un breve instante se quedaron así, esperando que Shun se calmara.


- ¿Quieres quedarte a dormir? Yo puedo ir a un hotel.


- No. Esta es tu casa. – Se separó un poco del rubio – Solo déjame usar la ducha ¿vale?


Se separó del todo cuando Hyoga le asintió y se dirigió a la ducha, dejó que el agua recorriera su cuerpo al tiempo que sus ojos mojaban sus mejillas. Había sacado a Hyoga de su corazón, se había quitado esa espina, pero ¿a que precio? ¿Cómo volvería a mirar a Hades a la cara? Y encima estaba la carrera.


En unas semanas Radamantis volvería para indicarle el sitio. ¡Radamantis! Le aterraba ese hombre, le daba miedo y no sabía como salir de esa situación en la que estaba.


- Dos semanas y se acabó – Se dijo casi en susurro tratando de calmarse bajo el agua caliente procedente de la ducha.


En la cocina-comedor, Hyoga había preparado café mientras esperaba que Shun saliera de la habitación, cuando el teléfono sonó.


- ¿Si?


- Hyoga, ¿has visto a Shun? – ¿Que debía decir? ¿Qué estaba ahí con él?


- No. No lo he visto, ¿por? – Se decidió por decir una mentira.


- Su teléfono no para de sonar y no quiero cogerlo porque quien marca es Hades. -¿Hades? Ahora sí que había metido la pata con Shun. ¿Cómo reaccionará Hades si vuelve porque está preocupado y no lo encuentra en casa?


- Pues ni idea – “Tengo que pensar algo para ayudar a Shun“– pero si le veo, se lo diré.


- Ok. Gracias.


Al tiempo que colgaba aparecía Shun en el salón, vestido pero con una toalla secándose el cabello.


- Suerte que aún conservaras ropa interior mía – Decía sonriente, pero su sonrisa ceso al ver la cara de Hyoga - ¿Qué ocurre?


- Era tu hermano. – Se dirigió hacia el chico – dice que Hades no hace más que llamar a tu teléfono y él comienza a estar preocupado, pues tu te habías ido con él.


Shun que comenzó a inquietarse y no quería preocupar más a nadie, se apresuró a dejar la toalla en el cuarto de baño y cogió su chaqueta para marcharse.


- Shun – le llamó Hyoga mientras le sujetaba del brazo – Yo te llevo.


Y tras coger las cosas necesarias, salieron del apartamento de Hyoga en dirección a casa de Shun. Debían darse prisa, pues si sus sospechas eran ciertas, Hades no tardaría en regresar preocupado por Shun. Bajaron al garaje y subieron al coche de Hyoga saliendo a toda prisa del lugar. En unos minutos ya estaban en el bloque de apartamentos en donde vivía Shun. Hyoga aproximo el coche a la cera para dejar salir a Shun, este salió y se agacho antes de cerrar la puerta, para agradecerle a Hyoga su apoyo.


Hyoga no lo pudo evitar y se despidió de él robándole un beso en la boca. Shun se separó y cerró la puerta de golpe dirigiéndose a la entrada del bloque. Hyoga se amonestó mentalmente por lo que acababa de hacer, suspiró y de nuevo, se dirigió a su apartamento. Pero ninguno de los dos advirtió que habían sido vistos.


Incrédulo ante lo que vieron sus ojos, se subió de nuevo a su moto y se dirigió a su apartamento a pensar en lo ocurrido y en lo que iba a hacer al respecto.


Shun subió corriendo las escaleras de su apartamento y cuando estuvo en la puerta del mismo, respiró hondo y abrió la puerta. Ante sus ojos apareció Ikki que estaba histérico debido a la preocupación.


- ¿Dónde coño estabas?


- Había ido a dar una vuelta por la ciudad. – Una buena escusa y no era del todo falso, pues para llegar hasta el apartamento de Hyoga debía dar una “vuelta” por la cuidad.


- Toma – le dio el móvil de mala gana – El tipo que trajiste antes no hacia más que llamar, pero hace un rato que no lo hace. – Llámalo, quizá es algo de la banda.


Shun levantó la tapa del móvil y tras ver las 6 llamadas de Hades, marcó su número esperando contestación, pero nada. Las primeras veces daba señal más no le respondían y tras un par de intentos más, al primer tono se cortaban las llamadas, como si Hades no quisiera contestarlas.


La noche llego y el seguía intentando contactar con Hades, más no era posible. Preocupado a más no poder por si había sucedido algo, se arregló y salió decidido a ir casa de Hades. Se despidió de su hermano tras pedirle el coche y se dirigió al apartamento del moreno. Llegó al sitio y se dirigió lo más rápido que pudo al ático donde vivía Hades. Se sentía desesperado. ¿Habría pasado algo? ¿Se habría encontrado con Radamantis? Rogó porque no fuera así, que no le hubiera pasado nada.


Angustiado como estaba, llamó a la puerta esperando que Hades abriera la misma.


- ¿Qué quieres? – Hades le miraba como con odio y la puerta estaba a medio abrir.


- ¡Hades! ¡Me alegro que estés bien! – Trató de avanzar hacia Hades, más este hizo ademán de cerrarle la puerta en las narices. - ¿Hades? – Puso el pie en la puerta justo a tiempo - ¿Qué sucede?


- ¡Vete!


- Me llamaste 6 veces, ¿Por qué no me cogiste el teléfono cuando te las devolví?


- ¡He dicho que te vayas! ¡No quiero volver a verte! – Su mirada le dio miedo y algo en su interior se quebró. No solo le estaba echando de su casa, si no de su vida.


- No entiendo… - No entendía porque Hades le gritaba ni tampoco esa mirada que le proporcionaba. Tenía los ojos rojos e hinchados, como si hubiera llorado y ese desprecio al hablar hizo que Shun sacara el pie de la puerta.


Hades aprovecho ese momento para cerrarle la puerta y dejar a Shun solo en el rellano mirando la puerta blanca que les separaba. Se apoyó de espaldas a ella y se dejó caer al suelo llorando de nuevo, como ya había hecho antes. Más ahora Shun hacía lo mismo en el lado contrario de la puerta.


- ¿Qué he hecho? – Shun había pensado en el momento que había compartido con Hyoga y en cual podía ser el motivo para ver así a Hades.

Se dejo caer en sus rodillas y comenzó a llorar amargamente ocultando su cara entre sus piernas.

UNA NUEVA PRUEBA

No supo cuanto tiempo pasó allí apoyado en aquella puerta. Se levantó y decidió marcharse. Le pareció inútil tratar de hablar con Hades, ya le había dejado en claro que no quería saber nada más de él. Apenado salió del edificio y se dirigió al coche y tras arrancar el motor, se dirigió al único lugar en donde podría pensar con claridad.


Salió de la cuidad y condujo por la autopista durante media hora, momento en que llegó a la salida 48 y desviándose a la derecha por un camino de tierra. Siguió conduciendo 10 minutos hasta que llegó a una especie de acantilado. Salió del coche y se abrochó el abrigo pues ya estaba oscuro y hacía frío. Se sentó en el capot del coche y se quedó mirando el horizonte.


El cielo estaba increíblemente despejado, la luna se veía esa noche en el cielo y magnífica y brillante se reflejaba en el mar. Suspiró y allí, solo como estaba dejó caer las lágrimas que atoraban su mirada.


No podía entender como había sido tan estúpido de acostarse con Hyoga y la culpa le atoraba la garganta. No hablar del corazón, que no podía sentirlo debido al dolor que le había producido ver a Hades así y más sin saber el motivo de porque había ocurrido. Se quedó mirando el mar sin hacerse cargo del tiempo trascurrido hasta que fue interrumpido por su teléfono móvil.


- ¿Si? – Quiso contestar en tono normal, más su voz parecía angustiada.


- ¿Shun? ¿Estás bien? – Fue Ikki el que le preguntaba a su hermano su paradero y si estaba todo bien.


- ¿Dónde estás? – Ikki volvió a preguntar al no obtener contestación de su hermano. - ¿Te ha pasado algo?


- Solo me he retrasado. Dame una hora y estoy en casa – Trató de parecer lo más bien posible, aunque sabia que a Ikki no se le escapaba una y de seguro había notado que estaba llorando.


- Bien. Te estaré esperando.


Cerró el móvil, volvió a suspirar y se trató de tranquilizar, de nuevo mirando el mar. Cuando consiguió su propósito, marcho directo a su casa en donde su hermano ya le estaba esperando.


Ikki vio a su hermano y supo que algo había pasado, pues tenía los ojos rojos e hinchados delatándole que había estado llorando, pero no quiso preguntar, pues solo conseguiría empeorar las cosas. Cualquier cosa que hubiera pasado, Shun se la contaría cuando fuera el momento.


- ¿Quieres cenar? – Le preguntó tratando de que no se le notara preocupado por su hermano.


- No gracias – rechazo la oferta de Ikki pues no tenía ganas de nada – Me iré a acostar, estoy cansado.


- Que descanses entonces – Le dio un beso en la mejilla y le abrazó para demostrarle que estaba ahí para lo que fuera.


- Gracias Ikki – Se soltó del abrazo de su hermano y se dirigió a su cuarto.


Tras ese día Shun volvió al taller para acabar de reparar su propia moto. Había reunido algunas de las que había quitado de la moto de Radamantis y con ellas y los últimos encargos que Hisaki realizó para él podría tenerla en un par de semanas como nueva.


Ocupó todo su tiempo libre a su moto, con tal de mantenerse ocupado y que mejor lugar que el taller, que debido al ruido no le dejaba pensar. Los días pasaban entre el taller y el apartamento, el cual solo pisaba para tratar de dormir.


Una semana desde el incidente, Shun se dirigía a su casa pensando en cuanto tardaría en retomar su vida, cuando vio una moto conocida en la entrada del bloque. Cuando reconoció la moto, le entró un sudor frío por todo el cuerpo, más no podía escapar pues Radamantis ya lo había visto y se dirigió hacia donde él estaba.


- Vaya gatito, te favorece el cambio.


Shun necesitado de un cambio había cortado su pelo hasta dejarlo al 6. La verdad es que siempre había llevado el pelo largo y lo más corto que lo había tenido había sido por los hombros, por lo que le este cambio le dio un pequeño respiro a su agotada alma.


- Gracias – Fue todo lo que dijo y avanzó hasta Radamantis. No tenía ganas de tener que aguantarlo más de la cuenta - ¿Qué quieres de mí?


- La carrera será en una semana, por lo que quiero que practiques el recorrido. – Se quedó mirando los ojos de Shun, que ahora le parecieron un poco triste y se aprovechó del momento. - ¿Sabes? Yo podría quitarte las penas.


Ante esa declaración, Shun arqueo una ceja y volteó los ojos. Se estaba cansando de todas las insinuaciones de Radamantis. Quizá si le hubiera dicho lo mismo un par de semanas antes, se habría afligido, pero ahora ya no le importaba nada.


- Dime donde y cuando será el entrenamiento y allí estaré. – Le contestó seca y fríamente a la proposición de Radamantis.


- ¡Vaya! No solo has cambiado de aspecto – Rio por la actitud fría del chico – Veremos si esa agresividad te dura en la pista.


Se abrió la chaqueta y del bolsillo interior sacó un papel. Al igual que la vez anterior había un mapa con la dirección exacta donde se realizaría la prueba.


- Mañana a las 10. – Le entregó el papel a Shun y este lo miró y lo guardó en su chaqueta.


- Nos veremos allí mañana.


Se despidió de Radamantis y se dirigió a su apartamento, pero al pasar por al lado de Radamantis este le sujeto del brazo y se le acercó.


- Recuerda que si no me das placer en la carrera… - No pudo acabar de decir la frase por que fue interrumpido por Shun


- …te lo daré en la cama, ya, ya me ha quedado claro – No supo de donde saco tanta frialdad para decir esas palabras, pero de verdad estaba cansado de escuchar siempre lo mismo.


Se zafó del agarre y se fue a su casa, dejando a Radamantis gratamente sorprendido pues con esas palabras acababa de dejarle claro que si no ganaba la carrera, pasaría por su cama. Esperó a que desapareciera por la entrada del bloque para regresar a su moto.


- Bien. Entonces no ganarás la carrera.


Se puso el casco, subió a su moto y salió del lugar. Shun entró en su apartamento y tras comentar con su hermano que al día siguiente había carrera se dirigió a su habitación para tratar de descansar.


Mientras, Hades en su departamento se había convencido que Shun no era tan angelito como parecía y había puesto una coraza alrededor de su corazón. Se disponía a salir para ir al bar a ver si encontraba alguien con quien aliviarse cuando sonó la puerta de su departamento.


- Hola Hades.


- Radamantis – Oculto su sorpresa como pudo - ¿Qué haces aquí?


Ni siquiera espero a que Hades le invitara a pasar, simplemente abrió la puerta del departamento y entró apartando al dueño para poder entrar.


- Verás – Se quitó el abrigo y lo tiró al sofá – Vengo a hablar sobre animales de compañía.


Hades miró incrédulo a Radamantis, por alguna razón aun le molestaba que hablaran así de Shun. Ese chico se le había clavado fondo y le estaba costando sacarlo.


- Ahhh – Suspiró dejándose caer en el sofá – Veo que no me lo vas a poner fácil. – Miró a Hades que aun se encontraba cerca de la puerta - ¿Hasta donde llegaste con el gatito? ¿Te lo follaste? ¿Qué tal estuvo?

Se acercó a Radamantis con la frialdad aparente que le caracterizaba, pero con el interior hirviendo ante las preguntas.


- Digamos que se sabe desenvolver.


- ¡No me jodas! – Radamantis se puso de pie y se ubicó justo delante de Hades - ¿Qué tiene ese niñato malcriado que no tenga yo?


- Bien. ¡Veremos cuán bueno es el niñato tras la carrera! – Se auto contestó ante el silencio de Hades.


Ese comentario sí molesto a Hades que se abalanzó sobre Radamantis apretando su cuello con una sola mano.


- No se te ocurra ponerle una mano encima – Los ojos de Hades reflejaban tal ira y odio, que parecían irreconocibles. – O te juro que te mato Radamantis, aunque vaya a la cárcel por ello.


Hades soltó el cuello de Radamantis y este salió del apartamento de Hades sin volver a dirigirle la mirada. Ahora sí tenía claro que debía quitar de en medio a ese niñato entrometido si quería llegar a algo con Hades. Se dirigió a su casa para idear un plan para borrarlo del mapa.

El día siguiente llegó y Shun salió del apartamento sin querer pensar en la carrera que tendría lugar por la noche.


Llegó al taller y se enfrasco de nuevo en los últimos arreglos que le faltaban a su pequeña. Cuando la tarde cayó, Shun se encontraba apretando el último tornillo suelto de la moto. Acabó de apretarlo y tras dejar la llave inglesa en el suelo suspiró para observar a la que desde hacía un tiempo era su moto.


Sin duda solo le faltaba una buena capa de jabón y un buen pulido y estaría como nueva. Se levantó y se preparo el material restante, quería tenerla lista para poder llevarla esa noche, aunque Radamantis le había dicho que le prestaría su moto, no estaba dispuesto a deberle más de la cuenta.


Un par de horas pudo volver a su casa conduciendo a “su pequeña” y tras guardarla en el garaje, subió a su apartamento para encontrarse con la presencia de todos los chicos en el salón.


- ¿Reunión? – preguntó mientras se quitaba el abrigo.


- No. Visita. – Respondió Seiya - ¿Y tú?


- Vengo del taller de tu tío – se sentó al lado de su mejor amigo – ya he acabado los arreglos y ya está en casa mi pequeña – Sonrió por primera vez en lo que iba de semana, cosa que no era habitual en él.


- ¡Hombre! – Ikki parecía también emocionado – No me gustan las motos, pero me alegro que haya devuelto la sonrisa a mi hermano pequeño.


- ¿Devuelto? ¿Qué ha pasado? – Hyoga pregunto lo sucedido pues aun no estaba al corriendo del asunto “Hades”. Shun miró de mala gana a su hermano por el comentario y le proporcionó esa misma mirada a Hyoga por preguntar.


- Que esta noche hay entrenamiento y he estado preocupado - Mintió deliberadamente. No le hacia gracia que nadie supiera el motivo de porque había dejado de sonreír. ¿Qué ocurriría si su hermano se enterara de todo el tema Hades? ¿Y si se enteraba de lo de Hyoga? Eso si que sería el colmo para su poca paciencia.


Cuando llegó el momento, se vistió y se despidió de los chicos. Cuando llegó al lugar en donde habían quedado encontró a los tres miembros de la banda juntos en el descampado. Había reconocido el lugar, porque quedaba cerca de la mansión de los Solo y aunque no le habían presentado como parte del equipo de investigación, si conocía la residencia del cliente de su hermano. Se bajó de la moto y esperó instrucciones sin siquiera decir buenas noches.


- ¿Qué haces con esa moto? Te dije que correrías con la mía – Más que una observación parecía una orden, a lo que Shun arqueo una ceja.


- ¿Acaso crees que mi moto no es buena para las carreras? ¿Dudas de cómo la he tratado? – Shun se mostraba seguro de los cambios que había hecho en su moto.


Radamantis iba a reprocharle ese comportamiento, pero fue interrumpido por la llegado de los otros corredores. Al correr Shun con su propia moto, había echado a perder los planes que tenía con él. Había aflojado “accidentalmente” algunos tornillos, que los caros empujones que le proporcionarían sus contrincantes, lograrían tumbarlo en el recorrido y si tenía suerte que desapareciera del mapa, para tener vía libre con Hades. Ahora tendría que pensar un nuevo plan para quitar a ese niñato del medio, aunque con un poco de suerte, los empujones que tan caro había pagado, podrían sacarlo de la pista.


- Ya estamos todos. – Aiacos se acercó a los corredores.


- Esta es una carrera de entrenamiento. No habrá ganador ni perdedor – Minos se acercó a donde se encontraba Aiacos.


- La carrera que deberán ganar se realizará en este mismo recorrido, por lo que más os vale darlo todo y quedaros con los posibles problemas del camino. – Radamantis hablaba de manera seria e imponente.


- Esos pilones son la línea de salida y meta. – Minos señaló a unos pilones que había a unos 150 metros de ellos. – El recorrido ya lo deberías de conocer por el mapa que se os entrego ayer.


Los tres pilotos asintieron y se subieron a sus motos para llegar hasta la línea de meta, de donde saldrían cuando Aiacos diera la señal. Shun estaba un poco nervioso. Le daba mala espina la expresión en los rostros de sus compañeros los pilotos y el hecho que Hades no estuviera presente le provocaba ansia y tristeza al mismo tiempo. Se reprendió a sí mismo por pensar en ello en ese momento y se puso el casco tratando de centrarse, al tiempo que suspiraba.


Cuando ya estaban todos preparados para la salida y Aiacos había alzado la pistola para dar la señal, fueron interrumpidos por el sonido inconfundible de una Kawasaki. A Shun le dio un vuelco el corazón y de lo nervioso que se puso tuvo que descender sus piernas de la moto o acabaría volcando con ella y todo. Aiacos bajó la pistola y Minos se acercó a donde se encontraba su pareja, al tiempo que Radamantis miraba fijo el lugar por donde apareció la moto de Hades.


Este parecía llevar prisa, pues no uso el freno hasta que no estuvo cerca de los presentes, consiguiendo un derrape que levanto una nube de polvo. Apagó el motor a toda prisa y se quito el casco al poner el caballete en la misma. Hades miró de mala gana a Radamantis, la manera en que se había despedido le dio a entender que iba a tratar de hacerle algo a Shun.


Aunque estaba dolido con él y no quería tener más trato del necesario, no estaba dispuesto a permitirle tal acto a Radamantis. Bajó de la moto y se dirigió decidido a donde se encontraba Aiacos, le quitó la pistola y la alzó al cielo, aun con el casco de la moto en la otra mano. Apretó el gatillo y dio comienzo el espectáculo.


Shun, que al ver que Hades se dirigía a donde estaba Aiacos, se preparó para salir en cuento oyera el disparo, al igual que lo hicieron los otros dos corredores. Casi simultáneamente los tres corredores salieron de la línea de meta para trazar un recorrido más largo que la vez la anterior.


Los cuatro miembros de la banda se dirigieron pasados unos segundos a sus motos y se dispusieron a seguir a los corredores para ver como se iban desemvolviendo.

SEGUNDA CARRERA NUNCA FUE BUENA

La carrera parecía ir empatada entre los tres jóvenes pilotos, pero dos de ellos tenían una misión secreta que cumplir: Sacar a Shun de la pista. En cuanto se le presentó la ocasión, el corredor de Minos se acercó a la moto de Shun y tras levantar la pierna trato de sacarlo de la pista a empujones. Shun que se dio cuenta de las intenciones del motorista, aceleró un poco la moto y casi consigue tumbar al que le había tratado de tumbar.

Comenzaba a estar preocupado, porque parecía que el otro corredor también llevaba las mismas ideas. No sabe ni como, pudo estabilizar la moto de un golpe que le dieron en la parte trasera cerca del tubo de escape. Aceleró un poco más la moto, pero en una curva se le pusieron al nivel los dos contrincantes y tras empujarlo entre ambos, consiguieron que Shun no retomara el control a tiempo para la curva cerrada que venia y vieron como el chico salió disparado por el barranco.


La moto hizo una cabriolea en el aire y Shun salió despedido rodando por el suelo, colina abajo, aunque la moto no tuvo la misma suerte pues fue a parar entre los arboles, quedando destrozada entre ellos. Radamantis hizo un derrape en esa curva y freno su moto para asegurarse que su “querido” corredor estuviera “en condiciones”.


Hades al ver lo ocurrido se alejó acelerando su moto al máximo para llegar a donde acababa de aterrizar Shun. Hizo un derrape, se quitó el casco y salió corriendo a donde se encontraba Shun.


- ¿Estás bien? – Pregunto mientras se arrodillaba al lado de Shun.


- Si – Hades le ayudo a ponerse de pie. – Esos desgraciados…


Salió cojeando al lugar a donde había ido a parar su moto. La vio destrozada, el chasis se había curvado debido al duro golpe contra los arboles y la chapa estaba hecha pedazos.


- Mierda. – Suspiró y se acercó un poco más a la moto – La han dejado destrozada. Así no la voy a poder arreglar.


Se dejó caer en el suelo y se comenzó a acariciar la rodilla. Hades al ver la escena se acercó nuevamente al chico y le quitó las manos de la rodilla. El pantalón estaba destrozado y tenía una herida en la misma pero aunque no parecía grave si era necesario limpiarla si no querían que se infectara. Hades levantó a Shun del suelo y le instó a que le acompañara tirando de su brazo.


- ¿A dónde vamos? – Preguntó Shun


- Al hospital. Tras el golpe necesitas revisarte. – Shun quiso soltarse del agarre de Hades. - No seas terco. No tienes modo de volver a tu casa, tu moto está para el desguace.


Shun miró de nuevo la moto y suspiró. Se volvió a poner el casco y se subió, tratando de disimular el dolor, en la moto de Hades. Radamantis observó la escena removiéndose internamente. No solo ese niñato seguía vivo, sino que Hades había ido corriendo en su ayuda. Quería lastimarlo y lo iba a hacer, claro que lo iba a hacer. La próxima carrera estaba cercana y ahí sería su oportunidad para desahogarse con él. Después de pasar por su entrepierna, se aseguraría de que no volviera a respirar, aunque tuviera que hacerlo con sus propias manos.


Hades llevó a Shun al hospital más cercano para que le revisaran por el fuerte golpe que había recibido. Tras varias horas de espera en urgencias salieron rumbo a casa de Hades ya que Shun no quería ir de esa manera a casa con su hermano, no quería preocuparle más de la cuenta. Una vez llegaron a casa de Hades, Shun se sentó en el sofá con la pierna levantada.


Le habían mandado reposo durante unos días pero más que nada para poder bajarle la hinchazón del golpe. Había recibido varios golpes más pero ninguno preocupante pero si comenzaban a dolerle deberían volver a urgencias, recomendación de los médicos que le habían visitado. Hades se sentó en la mesa de café quedando frente a Shun. Se quedó en esa posición un rato sin mediar palabra, tan solo mirando a los orbes de color esmeralda que le devolvían la mirada. Shun se sentía incomodo por la situación, si era cierto que le gustaba, no, le encantaba estar con Hades, pero desde que le cerró la puerta de su casa no habían entablado más que la conversación de “te llevo al hospital” y eso le estaba matando.


Hades quería decirle a Shun que estaba enfadado con él por haberse ido con Hyoga, que les vio besarse y que eso le había dolido en el alma, pero tras el accidente que había tenido, no se atrevía a decírselo.


- Lo siento – Shun no aguantaba más la situación. - Necesito ser sincero contigo – Los ojos comenzaron a nublársele – Me… - Tragó el aire que estaba enganchado en su garganta al tiempo que gruesas lágrimas caían por sus mejillas – acosté con Hyoga.


- ¿Por qué? – Hades no sabia cuan lejos había llegado con su ex y necesitaba saber el motivo.


- Necesitaba sacármelo de dentro – Shun se incorporó en el sofá – Quería ser tuyo por completo – Se levantó y se dirigió cojeando hasta la puerta ante la atenta mirada de Hades – pero me equivoque.


Hades se quedó solo en su apartamento, sentado en la mesta de café mientras pensaba en lo que le acababa de decir Shun. Si bien era cierto que le amaba y que deseaba estar con él, ante la simple idea de verlo con otro, fue en busca de alguien más con quien divertirse. Se había estado preguntado porque había sido tan idiota de dejarse llevar por los celos.


Ahora se encontraban en igualdad de condiciones, pues él también había ido en busca de alguien con quien desahogar sus penas y la razón que le había dado Shun era más importante que el motivo de su infidelidad.


Shun salió a la calle con la intención de ir a casa pero al ver que no podía caminar bien debido al dolor, se sentó en el primer banco que encontró y se dispuso a llamar a su hermano para que le recogiera.


Suspiró y sacó el móvil que había salido ileso del golpe y abrió la tapa pero cuando se dispuso a marcar el número, una mano le cerró el móvil.


- Vamos – Hades había seguido a Shun suponiendo, correctamente, que no podría andar hasta su casa. - Te llevo a casa.


- No quiero causarte más molestias – Shun volvió a abrirlo para continuar con la llamada pero esta vez Hades le quitó el móvil de las manos.


- No seas tonto – levantó a Shun tirando de su brazo derecho al tiempo que este dejaba escapar un gemido de dolor – Vamos.


Media hora más tarde Shun estaba en el rellano de su casa acompañado por Hades, que le había ayudado a subir las escaleras. Shun llamó al timbre pues las llaves las había perdido en el accidente y espero a que su hermano saliera a recibirle. Cuando abrió la puerta encontró a su hermano mayor que se sorprendió por las pintas que llevaba y por la sangre que aun tenía en el pantalón.


- ¿Qué ha pasado? – Trató de no despotricar de la banda pues Hades aun estaba allí.


Shun solo bajo la mirada y entró en la casa gimiendo a cada paso que daba.


- No es grave. – Hades hablo con Ikki pues Shun no parecía dispuesto a hacerlo. – Hemos ido al hospital y le han dicho que no tiene más que golpes, aunque el más fuerte ha sido la rodilla, no tiene más que una pequeña herida, pero por ser un lugar delicado… - suspiró mirando a Shun – debe reposar un par de días.


Ikki se dirigió a donde se encontraba su hermano menor y le acercó una silla para que pusiera la pierna sobre ella.


- Bueno, yo me voy ya.


- Gracias por todo Hades


Ikki acompaño a Hades y de nuevo le dio las gracias por haber cuidado de su hermano. Cuando cerró la puerta, volvió al lugar donde estaba su hermano y tras poner una silla frente a él, se sentó en ella.


- ¿Y bien? – Miró a su hermano a la cara - ¿Qué ha pasado?


- Me salí de la pista – Shun se veía afectado en su orgullo, no por el echo de no haber acabado la carrera sino porque su moto había acabado destrozada – La moto ha muerto.


- ¿Qué? – Ikki se levantó de la silla al tiempo que alzaba la voz - ¿Qué tan grave fue la caída para que haya quedado destrozada? – Shun le hizo un gesto con la mano para que se calmara y se volvió a sentar


- Digamos que… - buscó las mejores palabras para que no sonara tan drástica la caída – resbalé y yo acabé rodando colina abajo y mi moto acabó… - le salió la gracia nerviosa – declarando la guerra a los árboles. – Miro de nuevo a su hermano y se encontró con una gran cara de preocupación, por lo que le entregó los papeles del medico – En serio, lo mio no es grave pero la moto está irreparable.


- Shun – suspiró y leyó los papeles del médico - ¿Café?


El resto de los días pasaron y aunque no había señales de Hades por ninguna parte, Shun se sentía más relajado pues el haberle contado lo ocurrido con Hyoga le hacia sentir mejor. Al menos si le odiaba, ahora sabia porque era. Al día siguiente del accidente había ido con su hermano y una grúa para recoger la moto y buscar las llaves de casa.


La moto la habían tenido que llevar al desguace porque por más que Shun intentara arreglarla, al estar el chasis doblado era misión imposible y no pudieron encontrar las llaves, por lo que llamaron a un cerrajero y en cuestión de horas tenían nueva cerradura en casa.


Estaba dando una vuelta por la cuidad para fortalecer la rodilla cuando se encontró de lleno con Radamantis, que camina hacia él. Nunca sabia como lo encontraba más parecía que siempre sabía a donde iba a estar y eso le tenía preocupado. Ando unos pasos hasta que quedo cara a cara con Radamantis. Algo le decía que él había tenido algo que ver con el incidente por lo que se mostró un tanto distante.


- Hola gatito – Miró a su rodilla – Me alegro que estés mejor.


- ¿Mismo lugar, misma hora? – Fue directo al asunto pues no quería pasar más tiempo con él.


- Pareces impaciente gatito. – Chisto y le miro con un poco de odio – Pasado mañana. Como tu bien has indicado, misma hora y mismo lugar.


- Bien, allí estaré.


- ¡Ah! ¡Gatito! Puesto que la tuya no está en condiciones – Dijo Radamantis con un tono prepotente – correrás con la mía.


Shun asintió y continúo su camino como si nunca se hubiera encontrado con Radamantis. De verdad ese tipo le ponía nervioso. Se encaminó directo a su casa para decirle a Ikki que la carrera que estaban esperando sería en dos días. Cuando llegó al apartamento se encontró con toda la tropa en el salón, estaban repasando todos los datos obtenidos hasta la fecha.


- Y todo gracias a nuestro Shun – Shiryu le dio la bienvenida efusivamente, por lo que Shun se extraño y lo reflejo en su rostro.


- Hemos recibido la primera parte de la paga – Seiya lucia una sonrisa que parecía le iba a desencajar la cara.


- Siéntate. No estés de pie. – Su hermano se le acerco y empujándolo por los hombros le obligó a sentarse en una de las sillas que rodeaban la mesa.


- Gracias – Dijo sinceramente Hyoga.


- ¿Qué cuanto habéis cobrado para estar tan efusivos conmigo? - Se medio levanto de la silla para alcanzar el cheque que había en medio de la mesa, lo cogió, lo miró y abrió los ojos como nunca antes los había abierto – Esto… - Leyó de nuevo la cifra - … ¡Wow!


- Y como esto es todo gracias a ti – De nuevo su hermano le sujetaba por los hombros – hemos decidido que te quedes una parte y así puedas tener una moto nueva.


- ¿En serio? – La cara de Shun se ilumino como la de un niño al ver una chocolatina.- ¡Casi se me olvida! Debes llamar a los Solo Ikki, la carrera será pasado mañana.


- ¿Dónde? – Preguntó con curiosidad Ikki


- Donde la ultima vez y será a las 10 de la noche – Suspiró y se toco la rodilla con la mano derecha – espero que no me toque correr, de verdad esos tipos no tienen buenas intenciones.


- Tranquilo Shun – Contestó Shiryu – Por lo que nos contó nuestro cliente la idea es que no llegue a suceder la carrera.


- En fin... – Ikki interrumpió la conversación - ¿Qué cenamos hoy? – Zarandeo el cheque en el aire y sonrió maliciosamente – Yo invito.


La noche paso entre chácharas y risas pues debían celebrar lo bien que se les estaba dando el caso y a cada rato resonaba el nombre de Shun entre los labios de alguno de ellos. Al día siguiente Ikki se dirigió a la mansión de los Solo acompañado por Hyoga, más que nada para apoyo moral por si veía de nuevo al arrogante metomentodo del policía. Entraron en la mansión y esperaron la llegada de su cliente, que apareció trascurridos unos minutos, por la puerta principal.


- De nuevo siento el retraso. – Se dirigió hacia el asiento del escritorio y una vez acomodado, les instó a hablar.


- La carrera ilegal será mañana. – Ikki se levantó, le acercó un papel con la dirección y se volvió a sentar – será a las 10 de la noche en esa dirección.


- Conozco este lugar. – Se incorporó mejor en el asiento – Está cerca de aquí. – Tocó el interfono que había en su mesa y se comunico con él – Avisa a Valentine, que venga inmediatamente.


Quedó de nuevo en silencio contemplando el papel, al tiempo que Ikki y Hyoga se miraban un tanto asqueados de tener que estar con ese endiablado policía nuevamente. Tras unos minutos de absoluto silencio, Valentine entró en la sala y se acercó a la mesa en la que estaba su primo.


- ¿Llamabas?


Julián le paso el papel con la dirección y le comentó lo que le habían dicho los agentes allí presentes.


- Bien. Me encargaré de esto. Antes de las 10 y media estarán todos donde debían estar desde hace mucho.


Y sin mediar más palabras, se giró y salió por la puerta que había entrado. Julián miró a los chicos y tras darles las gracias, les acompaño a la salida.


A Ikki no le hizo ninguna gracia el comentario que había hecho ese policía, pero no tuvo más remedio que aguantar y dejárselo pasar. Debían darse prisa y llegar pronto a casa pues ese día deberían acabar todos los informes y papeles para poder cerrar el caso al día siguiente.


Shun pasó todo el día en casa, tumbado en su cama o en su defecto el sofá, no por placer u holgazanería sino porque quería tener la pierna lo más descansada posible para poder enfrentar la prueba que se le presentaba al día siguiente.


Cuando llego el momento todos decidieron descansar para tomar con fuerzas el intenso día que les venía encima.

EL DESENLACE

Diez menos cuarto y ya había un gran alboroto en el lugar donde se iba a realizar la carrera. Shun llegó andando pues su hermano le había dejado a unas manzanas de distancia para que no se esforzara más de la cuenta, pues la rodilla no le había sanado del todo.


Radamantis que parecía impaciente, se acercó a Shun y tras arrastrarlo del brazo le entregó las botas que le había prestado la primera carrera. Shun dejó su casco encima de la moto de Radamantis y se comenzó a colocar las botas como pudo, pues aún le era costoso el doblar la rodilla.


Diez menos diez y el resto de corredores fue llegando al lugar.


- Ten cuidado con esos. – Radamantis señalo a unos pilotos que estaban cerca del pilón de salida - Les gusta demasiado apurar en las curvas.



Shun anotó mentalmente todo lo que le iba diciendo Radamantis del resto de corredores. Nunca pensó que tanta gente pudiera participar en las carreras ilegales, aunque a él le gustaba la velocidad, jamás pensó en arriesgarse de tal manera.



Casi veinte corredores estaban preparándose para la competición y él no había preguntado si quiera cual sería el premio del ganador, aunque tampoco le importaba mucho. Radamantis siguió con la guía y le señalo un coche deportivo de color rojo, que a juzgar por el acabado y el brillo del mismo, era nuevo.


- Ese el premio. – Miró a Shun – para el que apuesta claro, no para el corredor.


No quiso preguntar pues algo le decía en su interior que el arriesgaba la vida, no obtendría nada bueno a cambio. Siguió prestando atención pero mientras su mirada buscaba algo que le diera seguridad y autoconfianza, pues en cada comentario de Radamantis sus nervios incrementaban.


- Aquel tipo es rápido – Señalo a un chico que vestía un mono completo de color negro apoyado en una Honda de color rojo fuego – pero lento en los giros.


Diez menos cinco y acababan de llegar los corredores de Minos y Aiacos, que al pasar por su lado le dedicaron una mirada de oído incondicional, provocando más nervios en el ya afectado cuerpo de Shun. Este suspiró con los ojos cerrados, se ajustó la chupa y se puso el casco. Decidido se dirigió hacia la moto y estaba a solo unos pasos cuando unos 10 coches de policía arrinconaron a todos los participantes en la carrera. Radamantis en un giro rápido, agarró del brazo a Shun y le obligó a subir a la moto, saliendo de allí a una velocidad impresionante.


Shun aunque un tanto aterrado por estar con Radamantis, se aferró a la moto como si la vida le fuera en ello. Los policías habían acorralado bien la zona, pues nadie más pudo escapar de la encerrona. Entre ellos, el inspector Valentine buscaba entre los, ahora, apresados al hombre que andaba buscando, pero Hades no estaba en el lugar y eso le enfureció, pues todo ese montaje no habría valido la pena si no conseguían hacerse con él.


Un rato más tarde, Radamantis paró la moto en una calle oscura y obligó a Shun a quitarse el casco y a bajar de la misma. Sujeto del brazo como estaba y con la pierna aun un tanto lesionada, no le quedaba otra que seguir a Radamantis, pues aunque hubiera intentado correr este lo habría alcanzado en seguida. Lo metió casi a empujones en una puerta pesada parecida a una salida de emergencia y le arrastró por la estancia hasta llegar a una especie de habitación en donde lo arrojó a la cama.


Shun trató de levantarse a duras penas, pues Radamantis ya se había posicionado encima de él. Trató de zafarse con todas sus fuerzas pero no era suficientemente fuerte pues su acosador no se había movido ni un ápice antes sus empujones y golpes. Muy al contrario, Radamantis lo estaba disfrutando, disfrutaba viendo en los ojos de Shun el miedo. Sujeto las manos de Shun con una sola suya y la sostuvo sobre su cabeza.


- ¡Suéltame! – Suplicaba Shun a un enfurecido y excitado Radamantis.


- ¡Calma gatito! – Radamantis con la mano que le quedaba libre había sacado una cuerda y estaba atando a Shun a la cabecera de la cama.


Al ver que se removía bajo su cuerpo tratando de zafarse, se le acercó al cuello y comenzó a besarle. Una vez tuvo las manos de Shun atadas, le sujeto fuertemente por el cuello cortando un poco el aire que entraba en sus pulmones y le besó en la boca. Radamantis hacía lo posible por que Shun le dejara paso a su lengua, más cuando lo consiguió Shun le propinó un mordisco en el musculo que le había invadido. Radamantis se incorporó llevándose la mano a la boca, no solo le había hecho daño, sino que había conseguido que sangrara.


Tal fue su rabia que le dio un guantazo en la cara con el dorso de la mano, provocando un corte en la mejilla gracias al anillo que llevaba. Shun aprovecho el momento y le pegó un rodillazo dejando a Radamantis sin aire por un momento. Este se incorporó en la cama para tratar de soltarse de las cuerdas, pero Radamantis aprovecho ese momento y esa “magnifica” posición para despojarlo de los pantalones y la ropa interior.


Shun luchaba por evitarlo pero lejos de conseguirlo, acabó teniendo de nuevo a Radamantis entre sus desnudas piernas. El rubio excitado de ver como se rehusaba a estar con él, liberó su miembro y sin preparación ninguna penetró a Shun con una sola estocada, produciendo un desgarro en su interior y un sincero grito de dolor que salió involuntario por su garganta. No se hizo esperar y comenzó con las embestidas que de golpe se volvieron frenéticas y duras.


Shun notaba como le ardía el interior más le dolía más la humillación a la que estaba siendo sometida. Como si Radamantis hubiera escuchado sus preguntas, le susurro al oído.


- Hades es mío… - Un gemido ronco le indico que había acabado su pesadilla al tiempo que notaba como ese malnacido se derramaba en su interior – Solo mío.


Salió sin ningún cuidado del interior de Shun provocándole otro tanto de dolor. Ahora sus piernas estaban manchadas por su propia sangre y por el líquido blando de ese demente.


Casi no se podía mover debido al dolor penetrante que sentía, cuando la puerta de la habitación se abrió y de la nada apareció Hades que se abalanzó sobre Radamantis pegándole una paliza descomunal. Lo habría llegado a matar a golpes, sino hubiera entrado un hombre tras él deteniéndolo, mientras que otros dos hombres más se abalanzaban sobre Radamantis, lo volteaban sobre el suelo y le ponían unas esposas.


Hades aun con la respiración alterada se abalanzó sobre un temeroso y dolido Shun. Tras desatarlo y taparlo con las sabanas que encontraron en la cama, lo levantó y lo sacó de allí, mientras Shun se encontraba en estado de Shock debido a la impotencia y la humillación vivida.


Hades lo metió en un coche de policía camuflado y se metió con él, al tiempo que el hombre que le había detenido de matar a Radamantis, se introducía en la parte del conductor y arrancaba el motor.


- A mi casa, por favor Valentine. – Abrazó mucho más fuerte a Shun y lo acurrucó en su pecho – Avenida San Francisco Mártir, número 12.


Hades comenzó a acariciar la hermosa cabellera de Shun, que ahora estaba un poco descolocada y besó su cabeza, al tiempo que trataba de calmarlo acariciando su espalda.


- Ya cariño – Otro beso en su cabeza y Shun comenzó a llorar como no había llorado en su vida. – Ese desgraciado va a recibir su merecido.


Shun se deshizo en llanto todo el camino hasta el apartamento del moreno. Al llegar al mismo, Valentine se despidió de ambos y se marcho a seguir con lo que llevaba entre manos. Hades dejó a Shun sobre la cama mientras este aun seguía llorando sofocadamente y le preparó un baño para que se quitara los restos de Radamantis del cuerpo.


Cuando esta estuvo preparada lo levantó de nuevo y cargándolo sobre sus brazos lo llevo hasta la ducha en donde le dejó metido para que se aseara.


- La bañera está preparada, por si quieres usarla. – Shun no le quitaba la vista de encima, como si mirara a un ángel protector.


- No te vayas, por favor – Shun le había sujetado del brazo para que no se fuera de allí.


Hades le medio sonrió pues podía ver en los ojos de su pequeño el terror por todo lo ocurrido. Le asintió y se sentó en el escusado mientras veía como Shun se quitaba las pocas ropas que le quedaban y entre lágrimas lavaba su herido cuerpo. Cuando este estuvo preparado, salió de la ducha en donde Hades le esperaba para entregarle una toalla.


- Me gustaría bañarme. Es una pena que esté preparada para nada. – Shun le habló calmada y tímidamente. Bajó su mirada para no enfrentarse a la de Hades – metete conmigo por favor.


Hades se acercó a Shun, le levantó la cara por el mentón y tras mirarle a sus ojos le besó con ternura y con miedo por si Shun le rechazara el contacto. Pero no fue así pues Shun respondió tímidamente al contacto y separándose de sus labios, se lanzó al cuello de Hades y comenzó a llorar de nuevo en su hombro.


- Tengo miedo


Hades abrazó el cuerpo desnudo de Shun lo más fuerte que pudo al tiempo que lo tapaba con la manta para que no se resfriara.


- Nunca más te voy a dejar Shun. – le susurró al oído – No permitiré que nadie más te vuelva a hacer daño.


Y tras unos minutos así y comprobar que el cuerpo de Shun se estaba enfriando, lo levantó y lo llevó hasta la bañera, en donde tras dejarlo delicadamente, se comenzó a desvestir y se metió tras él, quedando Shun acomodado en el pecho de Hades. Shun se dejó caer en el fuerte pecho de su moreno y dejó que este le regalara besos y caricias, nunca antes tan bien recibidas por su parte.


Cuando no pudieron aguantar más en la bañera pues el agua se había enfriado, Hades salió, sacando a Shun con él y tras pedirle permiso, le secó delicadamente su cuerpo. Una vez secos, levantó de nuevo a Shun y lo llevó a la cama, en donde lo dejó caer bajo las sabanas, se metió con él y tras aposentarse el menor sobre su pecho, le abrazó al tiempo que acariciaba su espalda.


Entre esas caricias y en el calor protector que Hades le brindaba, se dejó llevar al mundo de los sueños. Hades no tardo mucho en quedar dormido, tras comprobar que su ángel dormía plácidamente en su pecho.


A la mañana siguiente, se levantaron y se vistieron para ir a casa de Shun, en donde seguro su hermano le estaría esperando preocupado. Hades le preparó ropa para que Shun se vistiera en condiciones y tras revisar su herida de la rodilla y curar la herida de la cara, salieron en dirección a la casa del menor.


Julián Solo había ido a hablar con Ikki, pues quería decirle que aunque habían detenido a la mayor parte de los participantes y que gracias a ellos, habían podido contactar con quien tanto ansiaban. En medio de la conversación, alguien entró en la casa.


- Perdón. No sabía que tenías visita. – Trató de disculparse Shun.


- Hades – Julián se levantó de golpe al ver a Hades entrar por la puerta


- Julián – Hades le contestó con frialdad aunque en su cara se podía ver signos de felicidad.


Los hermanos Kido se miraron y observaron a los dos allí presentes.


- ¿A sí que fuiste tú el que les contrató? ¿Para qué? – Preguntó Hades sin moverse del sitio.


- Ya te lo dije. ¡Quería estar contigo y me dejaste de lado!


- Y yo te dije que no te acercaras. ¡Esos tipos son peligrosos!


- ¡10 años Hades! ¡10 años! – Julián había levantado el tono de voz. – ¡Ni siquiera viniste a mi boda!


- ¿Y que querías? ¿Qué os pusiera en peligro?


- ¿Y renegaste de tu familia Hades? ¿Sabes lo preocupados que hemos estado? ¿Sabes que madre cayó enferma al no regresar?


- ¡Basta! ¡No voy a discutir esto delante de Shun y de su hermano!


Julián no dijo nada más aunque trató de acercarse a su hermano mayor.


- Hades – habló con toda la tranquilidad que pudo al tiempo que apretaba la mano de su hermano – Te hemos echado de menos.


Hades, que también los había echado en falta, soltó la mano de su hermano pequeño y lo abrazó lo más fuerte que pudo.


- ¡Lo siento! Pero no podía permitir que os hicieran daño – Separó un poco a Julián para mirarle a los ojos – No quería poneros en riesgo innecesario. Esos tipos en verdad son peligrosos.


Ikki que había observado la escena, se levantó del asiento y se dirigió a donde su hermano Shun estaba.


- ¿Qué te ha pasado? – Se acababa de dar cuenta de varios golpes en la de su hermano.


- No es nada – Shun trató de apartarse del agarre de su hermano, pero no lo consiguió.


- Nada no es – dijo ya un tanto alterado - ¿Qué coño ha pasado? ¿Ha sido ese tipo verdad?


Shun se abrazó a su hermano. En esos momentos necesitar de su abrazo, ese abrazo que siempre le daba la sensación de estar protegido. Ikki le devolvió el abrazo y le dio un beso en la mejilla.


- Tranquilo. Ya estás en casa – No quería preguntarle nada más a su hermano, cuando este pudiera, se lo diría, pero se notaba afectado por lo ocurrido.


- Aunque no esté en su mejor momento – Hades se separó y buscó a Shun, que ya se había separado de su hermano – este es Shun. Es… – sabiendo que Shun aún no le había contado nada a su hermano sobre su inclinación sexual, se retuvo un momento – es el chico que se infiltró en la banda para ayudarte.


Shun se acercó a Julián y tras una reverencia, se volvió a presentar.


- Mucho gusto. Soy Kido Shun.


Julián que pudo apreciar las heridas del chico bien visibles en la cara, se acercó y le levantó la cara aferrándolo desde el mentón.


- Veo que han hecho de las suyas contigo. Cuenta conmigo para cualquier cosa que necesites – y viendo la mirada que su hermano le estaba haciendo al chico dijo – o con mi hermano, él seguro te ayuda más que yo.


Tanto Julián como Hades pudieron apreciar como las mejillas quedaban tintadas por un tono rojizo por encima del morado que ahora tenían.


Julián sonrió a Hades y se acercó a Ikki.


- Muchas gracias por todo lo que habéis hecho. – Miró de nuevo a Shun – Te has involucrado en mi capricho más de lo que podría imaginar. De verdad te estoy muy agradecido. – Pauso un momento y se puso donde su hermano – aunque necesitaría toda la información que tengáis para poder enviarlos donde se merecen estar.


- Cuenta con ello, pues yo mismo os diré a ti y a Valentín todo lo que sé, pero ahora vámonos a casa, quiero ver a nuestros padres.


Julián no podía tener más alegría en el cuerpo, de nuevo dio las gracias a los hermanos Kido y se dirigió hacia la puerta del apartamento.


- Shun, te llamaré en cuanto pueda. Me alegro de verte de nuevo Ikki, aunque no sea en las mejores circunstancias.


Fue la única cosa que dijo Hades antes de salir junto a su hermano Julián. Shun al verlos salir tomó el poco coraje que le quedaba.


- Ikki. Tengo algo que quiero contarte – Se estaba muriendo de los nervios. Tenía que decirle que le gustaban más los hombres que las mujeres y ya puestos, que había tenido una relación con Hyoga.


Ikki que vio un semblante serio en su hermano, se preocupó. ¿Habría sido su hermano forzado a hacer algo que no quería? ¿Tendría que echar mano de los abogados de la agencia? Se sintió flaquear y se sentó en uno de los sillones de la estancia. Shun se sentó en el que estaba en frente y suspiró antes de hablar.


- Verás – Se pasó la mano por la nuca – No sé por dónde empezar.


- ¡Dios Shun! ¡Habla de una buena vez!


- Verás la cosa es que… - No podía esperar más. Había retrasado esta conversación casi 10 años y no podía retrasarla más, por lo que fue directo – soy gay. – Suspiró y miró a los ojos de su hermano mayor tratando de averiguar que pensaba.


Ikki, que estaba todo nervioso por lo que podría ocurrirle a su hermano, había pensado en todas las causas posibles para esa charla. ¿Habría tenido que apostar ilegalmente? ¿Qué amenazar a alguien? ¿Se habría metido en el tema de las drogas? Cualquier cosa había pasado por su cabeza, menos algo que para él, era obvio.


- Jajajaja – Solo pudo reír ante su absurda imaginación - ¿Eso es lo que me querías decir?


La cara de Shun era un poema. ¿Qué si era todo? Había estado ocultándoselo por años, temiendo por su reacción y le dice que si era todo. Pues no se iba a quedar así, iba a aprovechar el tirón para decirle más cosas.


- No. – Suspiró de nuevo – Estuve saliendo con alguien, pero lo dejamos.


- ¿Y bien? – Ikki se había dado cuenta que era algo importante para su hermano, por lo que le dejó hablar.


- Ikki. Estaba saliendo con Hyoga y lo dejamos cuando lo tomaste como socio en la agencia. – Shun no daba crédito a la cara de su hermano. ¿De verdad le estaba escuchando?


- Shun – Ikki fue ahora el que suspiró, se incorporó mejor en el asiento y miró a los ojos de su hermano. – Todo eso ya lo sabía.


- ¿Qué? – Fue lo único que salió de los labios de Shun.


- Ya sabía tu… declinación ante los hombres – fue lo más delicado que pudo con su expresión – Sabia que tú y Hyoga estabais saliendo, al igual que sabía que cortasteis al poco de formar la agencia. Nunca pregunté los motivos, ni quiero saberlos, pero te vi pasarlo mal. Es por eso que no quiero que Hyoga se acerque a ti de nuevo. – Ikki prosiguió con sus deducciones – Y supongo que te has decantado a contármelo, porque me vas a decir que hay algo o tienes intención de ello, con el hermano de nuestro cliente, ¿no es así?


Shun de verdad no cabía en sí de su asombro. No atinó más que afirmar con la cabeza lo que su hermano le estaba diciendo.


- No lo puedo creer. En verdad eres bueno investigando.


- No. Soy bueno siendo tu hermano mayor y no me voy a cansar de serlo.

Shun se levantó de su asiento y se abrazó al cuello de su hermano mayor. Ikki que solo reía, le devolvió a su hermano el abrazo, pero apretándolo tan fuerte que hizo que Shun se quejara ante el efusivo abrazo. Ikki se apartó de su hermano, de golpe le volvió toda la preocupación que tenía hacia unos minutos.


- Me vas a decir lo que ha pasado y no quiero escusas.


Shun se incorporó como pudo y se dirigió a la cocina, sirvió el café que Ikki había preparado para Julián pero que no había servido y volvió a sentarse frente a su hermano, al tiempo que le pasaba una taza de café. Fue una charla larga e intensa, en la que Ikki deseo salir corriendo para matar a Radamantis, pero se quedó en casa por petición de su hermano.


Dos semanas más tarde los hermanos Solo se encontraban de nuevo ante la puerta del departamento. Valentín los acompañaba en esta ocasión para agradecerles la colaboración. Shun abrió la puerta del departamento, al ver al moreno su cara se coloreo un momento. Cuando estuvieron dentro del departamento e Ikki se acomodó con ellos en el salón, Hades se levantó para ayudar a Shun a preparar café. Una vez lejos de los ojos de los visitantes, Hades abrazó a su pequeño por la espalda y tras besarle en el cuello, lo olió profundamente.


- Te he echado de menos. No sabes cuánto.


Shun se giró para enfrentar esos ojos azules que tanto le llenaban.


- He esperado tu llamada como quien espera a Dios.


- Están todos arrestados. Ya no tienes que esperarme más… – Besó los labios carnosos que le estaban reclamando atención y tras besarlo con ternura continuó – si quieres.


Shun como respuesta le devolvió el beso. Fue un beso tierno y romántico cargado de pasión, en donde ambas lenguas se reconocían como compañeras. Se enredaron en el beso y en el juego de lenguas durante minutos que parecieron segundos, hasta que la voz de Ikki les sacó del sueño que estaban viviendo.


- Shun, ¿Te ayudo con… - Ikki se quedó callado en la puerta de la cocina. Sin ser siquiera consciente, había cortado un reencuentro - ¡Perdón! – Evitó sus miradas y dio media vuelta – Continuad con lo que estabais… me voy. – Y desapareció por la puerta, como si nunca hubiera estado ahí.


- Quizá es demasiado pronto, pero no quiero estar más sin ti – Le sacó una bolsita de tela lila y se la entregó a Shun, que se separó de su abrazo para ver que era.


- ¿Qué es? – Shun no espero respuesta, tan solo cogió el saquito y comenzó a abrirlo. De dentro sacó una llave brindada y con dudas, miró a Hades.


- Quiero que vivas conmigo. No podría soportar el tenerte mucho tiempo lejos de mí. – Le besó en los labios fugazmente – Quiero que seas lo último que veo por las noches y lo primero por las mañanas.


- Hades…


Volvió a enredarse en la boca de Hades, a modo de respuesta y de nuevo sus lenguas solitarias se hicieron compañía. Mientras en el salón, Julián pagaba a Ikki por los servicios prestados y Valentín agradecía sinceramente su colaboración.


- Espero poder contar con vosotros, si necesito detectives. De verdad habéis conseguido lo que otros muchos han intentado y no han podido.


Tras unos meses tranquilos, Valentine tocó a la puerta del detective Ikki, que ahora vivía solo y le entregó un sobre con los datos para un nuevo caso. Y así, de nuevo la agencia de detectives Kido comenzó a preparar una nueva investigación…

FIN

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